Opinión

¿Vale la pena que
venga Hollande?

Francia va para abajo. A lo largo de las últimas cuatro décadas ese país ha dejado de tener mucho peso en la economía mundial. Los datos no mienten. Mientras en 1980 la contribución de Francia al PIB Mundial era de 4.6 por ciento; el año pasado apenas llegaba al 2.5. Claramente es menos de lo que fue.

No entiendo la psique de quienes desde México otorgan a Francia una relevancia que ya no tiene. Si uno mira los datos revelados anteayer por el Fondo Monetario Internacional, la realidad es inequívoca: mientras el Reino Unido encabezará el crecimiento de los países desarrollados con una tasa anual de PIB de 2.9 por ciento (por encima de todos los integrantes del G7), ese instituto pronostica un débil 1 por ciento para Francia.

Quizá por eso es que François Hollande le está echando tantas ganitas a su visita a México. Hollande es invitado del presidente Peña estos días, y se dirá que está renovada y vigente la hermandad de nuestros pueblos. No obstante, el verdadero motor detrás de esta visita tiene que ver con algo que Francia ha hecho muy bien: la gestión y crecimiento de sus negocios energéticos, con firmas como Total y EDF.

Se sabe que Total ha levantado una mano particularmente visible para invertir en nuestro país. La firma tiene cerca de 100 mil empleados repartidos en 130 países. Su desenfadado presidente, Christophe de Margarie, ha mostrado amplio interés en expandir su negocio —México será clave en ello—, y ha sido enfático diciendo en que para balancear esa expansión se ha de respetar al medio ambiente. Sus discursos suelen ser coloridos. Hace un mes en Houston culpó a los avariciosos proveedores de la industria energética por los altísimos costos de capital en que está incurriendo. Dijo que no es posible seguir “tragando esta enorme inflación”.

Y la otra empresa que Hollande querrá insertar en el ánimo del sector energético mexicano será EDF, el grupo francés diversificado en generación que opera con varias fuentes: nuclear, hidráulica, térmica y renovables. El grupo hace negocios en muchos países, incluyendo Rusia, Alemania y Polonia, y reportó un crecimiento orgánico de 5.5 por ciento en su último indicador operativo (EBITDA), llegando a 16 mil 800 millones de euros. EDF sería la otra “estrella” corporativa de Hollande en su visita de negocios a México.

¿Bueno o malo que venga François Hollande a México? La verdad, ni fu, ni fa. Ruido habrá, sobre todo por el excaso Cassez. Pero lo importante será el dinero fresco que traiga de las empresas energéticas. Y si no lo trae, pues qué desperdicio de visita, porque a ese país sólo exportamos mil 288 millones de dólares el año pasado y de ellos sólo recibimos 155 millones de Inversión Extranjera Directa.

Twitter: @SOYCarlosMota