Opinión

Una semana difícil

 
1
   

      

Angela Merkel durante un discurso previo a la conmemoración de los 25 años de la caída del Muro de Berlín. (Reuters)

Esta semana parece que será más complicada de lo normal. De por sí que este 2017 ha traído semanas agitadas, pero ésta puede ser peor. Hay al menos tres temas que atender.

Primero, hoy lunes termina la reunión del Politburó en China. Esta reunión es preparatoria del Congreso de octubre, en donde será renovado el comité permanente, el puñado de personas que controla al país más poblado del planeta. Lo normal es que la reunión de octubre sirviese para que Xi designara a su sucesor, de forma que en los siguientes cinco años, mientras Xi termina su periodo, el otro aprende lo necesario, y construye sus redes para evitar sobresaltos. Pero ahora hay dudas al respecto. Xi ha adquirido más poder que cualquier otro líder chino desde Mao, y se especula que podría perpetuarse. Aunque en 2012 se renovó el Comité Permanente prácticamente por completo, ahora pueden salir cuatro de sus siete miembros, y los nuevos integrantes serán de la mayor importancia para entender lo que viene. Como ya hemos comentado aquí, la economía china no está bien, hay fuga de capitales, presión social creciente, y danza de sables en el Mar del Sur. Parece más probable que Xi se quede, y se deshaga de Li Keqiang, a que se vea claro un sucesor.

Para mañana martes, el tema será la reunión entre Merkel y Trump. La líder europea ha sido quien más duramente ha tratado al presidente estadounidense, y por lo mismo éste le ha respondido con su tradicional falta de educación. Pero más allá de esos detalles, en los dos asuntos que más importan a Trump, migración y comercio, la posición de los líderes es muy diferente. Como sabe usted, el déficit que tiene Estados Unidos con Alemania es mayor que el que tiene con nosotros, y sólo inferior al que tiene con China, de forma que si Trump quiere reducirlo es con ellos con quienes tiene que hablar: con el que está preparando su permanencia en el poder, y con la líder alemana que tiene elecciones dentro de unos meses y que recientemente ha entrado en franco enfrentamiento con Recep Tayyip Erdogan, otro que quiere perpetuarse en el poder.

Erdogan ha convocado a un referéndum en Turquía, para el 16 de abril, en el que se aprobarán (o no) dos decenas de cambios constitucionales. En esencia, se trata de convertir a Turquía en un país presidencial (ahora es parlamentario), pero en el fondo se trata de la dictadura de Erdogan. Después del raro golpe de Estado del año pasado en Turquía, los europeos han criticado mucho a Erdogan, por violación constante de derechos humanos. Incluso muchos creen que ese golpe fue fingido, para permitirle desatar la represión contra sus adversarios políticos.

En las últimas semanas, a Erdogan se le ocurrió hacer campaña en Europa a favor del sí en el referéndum, entre los millones de turcos que se han ido a vivir allá. Los países europeos no están de acuerdo con ello, y le han cancelado los eventos. El caso más reciente fue el sábado en Holanda. Se prohibió al primer ministro turco viajar allá, y se detuvo a la ministra de Familia de ese país, que llegó en auto desde Alemania. El primero no pudo llegar, y la segunda fue expulsada. En Rotterdam hubo disturbios que requirieron policía antimotines. Erdogan ha acusado al gobierno de Holanda de ser nazi, algo que ya había hecho con el de Alemania, y que seguramente hará con los de Austria, Suiza y Dinamarca, que están actuando de forma similar.

El tercer asunto de la semana es precisamente la elección en Holanda, que será este miércoles. Mañana platicamos de eso.

Profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

También te puede interesar:

El gran manipulador
Las palabras cuentan
Infancia es destino