Opinión

Tiempos de definiciones en el PVEM

    
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El PVEM fue sancionado por los spots donde se promociona la entrega de vales de medicina. (Cuartoscuro)

El Partido Verde Ecologista de México (PVEM) está ante una de las decisiones más relevantes de su incipiente historia, que implica mantenerse en el espectro político nacional e incluso dar un salto cuantitativo en las preferencias electorales. Ya que mientras algunos de sus connotados militantes, incluyendo a su virtual líder nacional, Jorge Emilio González, se inclinan por ir solos y con candidato propio en los próximos comicios presidenciales, otros prefieren seguir el amasiato con el PRI que, por cierto, no pocos sinsabores les ha dejado, y los menos piden incorporarse al Frente Amplio Opositor.

En cualquiera de los casos, el llamado Partido Verde está más vigente que nunca y seguramente saldrá fortalecido del proceso interno. Habría que considerar que en la pasada elección del Estado de México, en donde Alfredo del Mazo resultó el triunfador, los tres partidos que llevó como aliados el PRI en la boleta electoral, fueron decisivos para alcanzar la victoria. El PVEM, el Partido Nueva Alianza y el PES aportaron los votos que al final del día significaron la diferencia. Sin embargo, este triunfo no fue suficiente para que conservaran sus prerrogativas en esa entidad.

Es decir, el PVEM pierde cuando gana con el PRI. Si bien aporta votos a la causa, al final del día estos no se contabilizan a su favor en su totalidad.

Además, ya en la práctica, no son considerados ni en la conformación del gabinete ni en la construcción de una agenda compartida, vamos, ni en la agenda legislativa. Los temas que promueve el Verde son soslayados por sus aliados y a veces hasta rechazados. Tanto en el Senado como en la Cámara de Diputados, los verdes tienen que sacrificar los temas que abanderan para dar paso a los que promueve el PRI.

Y eso no es todo, ante los ataques sistemáticos y furibundos de las bancadas de oposición al gobierno y al presidente Enrique Peña Nieto, en la mayoría de los casos no son los legisladores del PRI quienes lo defienden, sino son los del Verde.

El costo político que ha tenido el PVEM en su alianza con el partido tricolor es muy pesado y costoso. El rechazo de la mayoría de los mexicanos al presidente Peña y a su partido ha puesto también contra la pared a los verdes, y por ello auguran muchos de sus detractores la pérdida del registro en los comicios de 2018.

El destape de Carlos Puente, senador de ese partido, para abanderarlos en la contienda electoral presidencial, responde a esta lógica, y si se mantienen en esa línea, el margen de votos que tendrán estará entre el 7 y el 12% de la votación total. Por ello, los que apoyan al también vocero del Verde están confiados que irán solos a las elecciones.

Esta postura, por supuesto, ya prendió los focos rojos en la cúpula priista y, por supuesto, en la casa presidencial, que ven con suma preocupación que sus aliados de mil batallas, los que apuntalaron el proyecto de Enrique Peña Nieto en el 2012, están considerando opciones en donde definitivamente no van con el PRI.

Algunos malosos están tratando de dividir al PVEM por apoyar al gobernador chiapaneco, Manuel Velasco Coello, para que abandere la causa en la contienda presidencial, o por tratar de romper el lazo umbilical que tienen con el llamado Niño Verde, y así dejar en manos de priistas tránsfugas su destino.

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