Opinión

Tic tac para Monsanto, Bayer, DuPont…

Sueño con el día en que desde un avión próximo a aterrizar en cualquier ciudad de México pueda ver desde la ventanilla cuadrículas de cultivos perfectamente delineadas, con cada centímetro de tierra aprovechado. Así ocurre cuando uno aterriza en Japón, Alemania o Suiza. Tengo la idea de que dichas cuadrículas de cultivos reflejan un alto grado de desarrollo, mucho mayor que el que uno observa cuando desde la ventanilla lo que se mira son casas maltrechas, neumáticos viejos y tambos de lámina oxidada.

El desarrollo en el campo mexicano llegará cuando ocurran tres cosas. Primero, cuando la transferencia de la propiedad de la tierra pueda ocurrir en pocos días. Segundo, cuando la tecnología sea adoptada en un amplio espectro del ciclo productivo del campo, no sólo en el riego o los pesticidas. Tercero, cuando las prácticas de negocio se sofistiquen para convertir al campesino en agricultor.

La siguiente reforma estructural, para la transformación del campo, podría ser un dolor de cabeza para el Ejecutivo si es que se amplían las diferencias políticas con el PRD y se abren con el PAN, sobre todo luego de aprobada la más importante, la energética, y de cara a las elecciones intermedias de 2015. Porque para los partidos parece haber llegado la hora de atrincherarse y dejar de colaborar.

En ese contexto resultarán claves las estrategias de cabildeo de la industria relacionada con el campo, notoriamente las de empresas globales que tienen soluciones tecnológicas de vanguardia para aumentar la productividad de los cultivos. En particular, firmas como Monsanto, Bayer CropScience, DuPont o Dow tendrán su prueba de fuego. En primer lugar deberán erradicar el posicionamiento de salvajes que con éxito suelen adjudicarles las organizaciones medioambientalistas.

El gobierno ha hecho su parte. Incluso en el foro sobre insumos estratégicos que se llevó a cabo en Irapuato en julio, la Sagarpa tuvo que publicar notas explicativas diciendo: “…desea comunicar, aclarar y precisar (…) que a la biotecnología se le ha creado una imagen negativa, por los diferentes grupos de activistas que no tienen en su agenda la modernización del campo mexicano”.

El reloj legislativo no está a favor de las empresas globales, por la sencilla razón de los diferendos electorales que se avecinan. Eso lo saben, y aglutinadas en la organización AgroBio trabajan a marchas forzadas para reclutar cabilderos en este momento. Es tardío su movimiento: si uno mira la comunicación institucional de AgroBío, su último comunicado fue emitido en 2013.

Ojalá esta reforma no descarrile. Es vital. Ojalá también las firmas globales no esperen más para explicar al país su propuesta de valor. La gente está confundida.

Twitter: @SOYCarlosMota