Opinión

Signos de preocupación

 
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economía

Existen coyunturas económicas donde las estrellas parecen alinearse y todas las variables evolucionan en sentido positivo, y otras donde todas las variables perfilan un panorama muy negro. Ninguna de las dos caracterizan la coyuntura actual.

El reporte del Inegi de la semana pasada señalaba que la economía disminuyó el tercer trimestre respecto al trimestre anterior (0.3 por ciento) con diferencias entre sus componentes: el sector primario creció 0.5 por ciento y los sectores secundario y terciario disminuyeron 0.7 y 0.1 por ciento respectivamente. Lo que llama más la atención, sin embargo, es la disminución del comercio al por menor (4.8 por ciento) y de la construcción (0.5 por ciento), actividades que tienen que ver en buena medida con el mercado interno. El viernes pasado también se publicó la información del IGAE para septiembre. El Indicador Global de la Actividad Económica cayó 0.5 por ciento respecto al mes previo y al igual que la información trimestral, disminuyeron las actividades secundarias (0.4 por ciento) y las terciarias (0.8 por ciento). En otras palabras, un mal mes y un mal trimestre, salvo para el sector primario.

Una forma alternativa para analizar la coyuntura económica es utilizar los indicadores del ciclo de la economía. Existen dos tipos, los indicadores cíclicos tradicionales y los indicadores de crecimiento, que son desviaciones respecto de la media. En el caso de México y con el objeto de dar la mayor información posible, el Inegi pone a disposición de los usuarios ambos indicadores, si bien enfatiza más los indicadores de crecimiento por las virtudes de una herramienta que se construye a partir de estos indicadores que se denomina Reloj de los Ciclos Económicos. Se trata de una herramienta sencilla que permite visualizar dónde se encuentra el indicador coincidente y adelantado de la economía y sus componentes. Para cada una de estas series podemos conocer si se encuentra arriba de su tendencia y creciendo, arriba de su tendencia y decreciendo, abajo de su tendencia y creciendo o abajo de su tendencia y decreciendo.

Para septiembre resulta interesante observar qué variables como la actividad industrial, los ingresos por bienes y servicios al por menor y la actividad económica agregada, se encuentran debajo de su tendencia y decreciendo, es decir, en la parte negativa de esta herramienta. Por el contrario, la confianza empresarial, la confianza del consumidor y la consideración de si es un buen momento para invertir se encuentran arriba de su tendencia y creciendo, es decir, en la parte positiva de los cuadrantes. En tanto los indicadores del mercado laboral: tendencia del empleo en las manufacturas, tasa de desocupación urbana y asegurados permanentes ante el IMSS, se encuentran en el cuadrante identificado como arriba de su tendencia pero decreciendo.

En este contexto, podría decirse que las variables relacionadas con la actividad económica se están desacelerando, no obstante la opinión sobre la evolución de la economía todavía es positiva tanto en las empresas como en los hogares, lo que puede estar vinculado a una evolución favorable del mercado laboral; sin embargo, estos últimos indicadores comienzan a deteriorarse.

Si la desaceleración continúa, tarde o temprano se resentirá en el mercado laboral modificando las expectativas de hogares y empresas, lo que traería consecuencias negativas en un año caracterizado por la incertidumbre por el cambio de gobierno, la renegociación del TLCAN y la reforma fiscal en Estados Unidos. Por lo pronto ya aparecen signos de preocupación.

*El autor es profesor asociado del CIDE.

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