Opinión

Si fuera priista tendría mucha vergüenza


 
 

 

Ochoa

Hubo un tiempo en que había priistas orgullosos de serlo. Citaban a Jesús Reyes Heroles a la menor provocación. Lo veían como un destacado político, jurista, historiador y académico dotado de creatividad e ironía.

Sus obras eran obligadas, y en la época de los presidentes únicos e inmortales, en varias ocasiones se permitió mostrar públicamente sus desacuerdos con al menos dos de ellos. Era un hombre respetado. En la actualidad no hay ningún político semejante, ninguno.

Él representaba lo que anteayer el señor Enrique Ochoa, a la sazón presidente del PRI, definió como el perfil del próximo candidato priista. Inventó tres cualidades que bien vistas parecen virtudes, propias de un ser excepcional, es decir, no existe.

Esas condiciones deben ser: “…una trayectoria muy positiva, experimentada y probada en el ejercicio de la administración pública; honestidad comprobada; y un proyecto convincente e inteligente (sic) a la ciudadanía”.

Comencemos por la trayectoria. Ni entre los 15 gobernadores priistas ni en todo el gabinete presidencial legal y ampliado, hay alguien que llame la atención por el brillo con que se haya desempeñado durante años y logrado alcanzar un recorrido semejante al de un hombre de Estado.

Revisamos y cuando mucho alcanzamos a ver algún tecnócrata bien acomodado a la disciplina y con resultados magros, pues si los analizamos, encontraremos sombras marcadas.

Pasemos a la “honestidad comprobada”. ¿Quién se ha normado bajo el lineamiento juarista de vivir con la modestia de los salarios y plegarse a ese rendimiento sin buscar canonjías y usufructos conexos? Si de algo se queja la población es del bajísimo rendimiento de sus dirigentes y el desmesurado afán de acumular toda suerte de bienes en el menor plazo.

Las corruptelas, si bien existían en el pasado, hoy son la etiqueta que justa o injustamente se le adhiere a cualquier político del partido, signo e ideología que profesen.

Corrupción al aceptar puestos para los que no están capacitados; corrupción en el desempeño profesional torcido por una especie de lealtad o disciplina; corrupción por la falta de ética en la aceptación de prebendas y negocios conexos.

Corrupción como madre auspiciadora de la violencia y la inseguridad que hoy carcome a la sociedad.

¿Dónde encontrar esta segunda virtuosa condición de la que habla el señor Ochoa Reza desde la cúpula del PRI?

Y el tercer requisito de la tríada que en sus sienes debe llevar el candidato priista: “… un proyecto convincente e inteligente (sic) a la ciudadanía”. Ese proyecto, convertido en programa de trabajo, fue la extraordinaria tarea que caracterizó al primer año y medio inicial del actual presidente Peña con su ramillete de reformas, todas necesarias y urgentes.

¿Habría que repetirlo o crear algo tan nuevo, vistoso y viable que a todos nos cautivara; es eso señor Ochoa Reza lo que usted considera como necesario?

Me pregunto cómo lo expondrá ante sus correligionarios en la inminente Asamblea de priistas, sin que eso provoque sentimientos y emociones encontradas.

¿De qué manera es visto un técnico que salta de la Comisión Federal de Electricidad a la cúpula del partido que ha perdido en cuatro años casi cinco millones de votantes; de un hombre cuya misión casi exclusiva ha consistido en vociferar contra el dueño de Morena; eso es suficiente para darle autoridad para delinear la figura del próximo candidato presidencial de un partido en plena caída?

Su más reciente participación en la elección del Estado de México rivalizó entre el ridículo y lo patético. Ganar del modo en que lo hicieron en la tierra natal del presidente Peña nos hizo comprender el porqué muchos priistas tienen pena y temor ante el futuro.

Si yo lo fuera, me daría vergüenza; como no lo soy, quiero algo tan distinto que ningún partido actual contiene esa convicción y fuerza de aspirar a la grandeza. Todos tienen mezcla de sus opuestos y el conformismo en las metas es su clara definición.

No hay en los partidos políticos actuales, y de ningún modo en el PRI, el atractivo de un país armónico, seguro, estructurado, eficiente y mejor para el desempeño de nuestros hijos y de los que vienen. 

Correo: info@raulcremoux.mx

Twitter: @RaulCremoux

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