Opinión

Septiembre negro para Guerrero

Parece que septiembre no tiene consideraciones con el estado de Guerrero. Recordemos que fue en septiembre de 2013 cuanto la combinación de dos meteoros, Ingrid y Manuel, dejaron la mayor devastación de las últimas décadas en la costa guerrerense. Odile, ya en 2014, volvió a golpear a Guerrero en este septiembre, aunque con mucho menos furia. Y aún no termina el mes y otra tormenta, ahora política, vuelve a golpear a Guerrero.

En apenas un par de días, la de por sí complicada política guerrerense se enturbió con dos hechos de sangre:

Los acontecimientos en Iguala –el viernes–, cuando policías municipales dispararon contra estudiantes y mataron a seis personas y dejaron heridas a 17 más. Eran estudiantes normalistas de Ayotzinapa, que ya hace unos años protagonizaron enfrentamientos con la Policía. Se habían apoderado de tres autobuses en la terminal de la línea Estrella Blanca en los que pretendían llegar al centro de la ciudad. Luego de una persecución, vinieron los disparos, ya en la madrugada del sábado.

Veintidós policías municipales fueron detenidos y tuvieron que ser trasladados bajo custodia del Ejército Mexicano a Acapulco, porque el pueblo los reclamaba.

Por si fuera poco, el secretario general del PAN en el estado de Guerrero fue asesinado en Acapulco la mañana de ayer domingo. Braulio Zaragoza Maganda Villalva recibió tres balazos en la espalda cuando se encontraba en un hotel de la zona de La Quebrada. Había acudido a una reunión de trabajo; sus tres asesinos huyeron. Su muerte crispó los ánimos del panismo nacional que exige justicia al gobierno estatal y federal.

¿Qué hará el gobernador Ángel Aguirre Rivero? ¿De qué tamaño serán las presiones? Ya hay voces que aseguran que se ha perdido la gobernabilidad democrática del estado. Tampoco podemos perder de vista que Guerrero es un estado gobernado por el PRD y codiciado por algunos priistas y panistas.

Sin duda, el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, tuvo un fin de semana agitado. No sólo por lo ocurrido en Guerrero, ya grave de suyo, sino porque hay que sumar también el reciente asesinato del diputado federal priista Gabriel Gómez Michel, la movilización estudiantil en el Instituto Politécnico Nacional y una manifestación disuelta a tiros en Michoacán por presuntos policías municipales.

Por cierto...

El lamentable asesinato del diputado federal Gabriel Gómez Michel vino a alimentar el hambre electoral panista que no termina de asimilar la pérdida de la gubernatura de Jalisco. Ahora están empeñados en hacer ver la gestión del priista Aristóteles Sandoval como un caos en materia de seguridad para forzar una intervención federal como en Michoacán.

Pero parece que andan con la brújula perdida, puesto que la relación y entendimiento del gobernador Sandoval con el presidente Peña Nieto es más que buena.

Twitter: @Cachoperiodista