Opinión

Se anuncia un recorte del gasto público

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pemex (Reuters)

El gobierno federal anunció un ajuste a su gasto en el presente año por la cantidad de 124 miles de millones de pesos, lo que representa 0.7 por ciento del PIB esperado. El mayor esfuerzo recaerá en las dos principales empresas del sector energético, ya que Pemex deberá realizar una reducción de 62 mil millones de pesos y CFE por 10 mil millones de pesos. El resto del ajuste se hará en las demás dependencias y entidades de la Administración Pública, teniendo como objetivo que 65 por ciento sea en gasto corriente y el restante 35 por ciento deberá hacerse en gastos de capital.
 
Una primera consideración que se tiene que hacer es averiguar si era necesario este ajuste, ya que hay opiniones contradictorias. Mientras que por un lado algunos opinan que es bueno el realizarlo, otros dicen que no era necesario (en este lado hay mucho que se benefician del mayor gasto público) para no afectar el crecimiento económico y las elecciones de junio. Mi opinión ha sido que el recorte del gasto era inevitable por la caída en los ingresos petroleros y sólo se tenía que definir si iba a ser un proceso ordenado o caótico, como lo he venido mencionando en las semanas pasadas. Por lo mismo, espero que se sumen al esfuerzo los ramos autónomos como son los poderes Legislativo y Judicial, así como las distintas comisiones e institutos.

Pemex ha tenido una importante reducción en su producción, la cual no había impactado a los ingresos públicos, por el aumento en el precio del petróleo. Sin embargo, el gobierno recibe más de la tercera parte de sus ingresos por este concepto y la fuerte baja en el precio del energético sí le representa un impacto importante, el cual puede compensar con sus reservas y mayor endeudamiento, pero sólo en el corto plazo. Si se hubiera postergado este ajuste, los mercados hubieran forzado que ocurriera, como está pasando ahora en Rusia y en Venezuela, ya sea por medio de devaluaciones o por medio de aumentos excesivos en las tasas de interés y en la inflación.

Una segunda consideración es averiguar si el ajuste se puede realizar y si el monto es suficiente. Aunque la reducción anunciada del gasto público representa 0.7 por ciento del PIB, lo que es igual a 2.7 por ciento del gasto total que esperaba realizar el gobierno en el año, no parece ser una cantidad excesiva; pero la realidad es que el gasto público tiene una parte inercial muy importante que es imposible cambiar en el corto plazo. Conceptos como sueldos y salarios, gastos de pensiones y renta de oficinas, intereses de la deuda, subsidios y transferencia a estados y municipios tienen un alto componente que por razones contractuales no se pueden suspender en el corto plazo.

Por lo mismo, se espera que la mayoría del ajuste se efectúe en sólo dos empresas, que son Pemex y CFE. Es muy improbable que este fuerte ajuste se pueda hacer en las mismas sin detener proyectos de inversión y realizar una reducción de personal. En la medida en que no se puedan efectuar estos ajustes, cabe esperar en los siguientes meses un nuevo esfuerzo de reducción en el gasto público.

La reducción en el gasto público sí perjudica la demanda total, lo que afectará la producción y, sólo en la medida en que otros conceptos se incrementen en la misma proporción, se podrá mantener la inercia del crecimiento. Aspectos como la inversión y el consumo privado serán fundamentales para mantener el crecimiento, por lo que las diversas medidas que se tomen en las siguientes semanas y meses para apoyarlos determinarán el crecimiento del presente año. Habrá que estar pendiente de esta medidas para reactivar el crecimiento.

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