Fire and fury
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Fire and fury

18/01/2018
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fire and fury
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Parece novela, pero no lo es. Prueba que cuando hablas con un periodista el “off the record” no existe. Por naturaleza investigan para ganar la nota. Según Wolff, Trump estaba preparado para perder y hacer de la derrota Fuego y Furia, es decir, alegar un fraude monumental. Describe como Trump pasa de la incredulidad de un triunfo, a creer que merecía y podía ser un buen Presidente cuando ganó la elección. Aún cuando la Casa Blanca trató de parar la publicación del libro, éste empezó a circular antes de lo anunciado. Pronto se agotó la edición impresa, aunque por internet es accesible a todo interesado.

Registra anécdotas que son reveladoras de un personaje ignorante, prepotente, y egocéntrico. Un mujeriego acosador que incluso seducía a las esposas de sus “amigos” por diversión. Del apoyo ruso, Wolff señala que Trump buscó más que nada posicionarse con Putin, por sus intereses económicos, además, como estimaba sería un perdedor, si se concretaban o no acciones rusas que le beneficiaran en campaña, éstas no trascenderían tras la derrota.

Pero ganó la elección y su revanchismo contra todos los que lo menospreciaron ha sido implacable. Cita el periodista inició desde el proceso de transición que se efectuó en la Trump Tower de Nueva York y no en Washington. Como ganador Trump espera admiración, favor y fascinación. Los medios de comunicación no lo comprendieron. Así, acude a la teoría de la conspiración para explicar las “fake news”. Si él es el ganador, no está abierto a la crítica, exige reconocimiento.

Quienes debían explicar sus razones y sus críticas, señala Wolff, eran los perdedores, los demócratas y los medios de comunicación, no el Presidente. Al no lograr aprobación de los medios, prefirió confrontarlos y descalificarlos. Esta decisión la tomó tras su toma de protesta, Tras un discurso duro y amenazador, y ante la divergencia entre su propia apreciación, con lo reportado en medios. No era viable buscar alianzas. Wolff describe críticas a Bannon, como el hombre de mayor edad en llegar sin experiencia política a la Casa Blanca. Se le consideraba malo, deshonesto, incapaz de cuidar a los demás, con varios fracasos matrimoniales y profesionales, que generaba enemigos y buscaba dominar más que negociar. Impulsaba la política como el arte del conflicto y no del compromiso.

Atribuye a Bannon, desorganizado, incapaz de formular una política o planear acciones legales, el recurrir a las Órdenes Ejecutivas contra todo lo que Obama reguló. Inició con el tema migratorio, para demostrar que los liberales tenían una doble moral, y así, afianzar el liderazgo de Trump, sin consultar a las otras áreas responsables. Manifestaciones y rechazo prendieron alarmas en la Casa Blanca, pero Bannon estaba satisfecho. Las impugnaciones en Tribunales frenaron las medidas por estar mal fundamentadas. El desconcierto imperó en las agencias norteamericanas y en la propia Casa Blanca.

Wolff asegura que Trump busca la adulación y es incapaz de entender la crítica, lo que ejemplifica a lo largo del libro con múltiples anécdotas. Incapaz de entender temas básicos, no reconoce errores. Como en el oráculo, Trump es el Dios Sol, centro absoluto de atención. Es Kushner uno de los puentes más importantes de Trump con diversos grupos, por la confianza y el afecto que le tiene, al grado de no objetar la conversión de Ivanka al judaísmo. Fue él quien convenció a Trump de entablar contacto con EPN para paliar un poco la política antiinmigrante y ofensiva contra México, pero los tuits de su suegro sobre México y su insistencia en pago del muro, acabaron con la posibilidad de un acercamiento. Lo que demuestra que ni siquiera su querido yerno es capaz de moderarlo.

El desorden caracteriza a la Casa Blanca, explica Wolff no hay jerarquías ni estructuras funcionales. El propio Trump realiza varias funciones, no hay comunicación ni coordinación entre su equipo. Así el trumpismo se caracteriza por no procesar información, en ningún sentido convencional, o no procesarla en absoluto. Trump no lee, tampoco escucha. Aunque deja que los demás hablen, tiene una muy corta capacidad de atención, y confía mucho en su instinto. Pero nunca olvida sus promesas, y a la fecha, guían su actuación.

En su equipo Bannon era el militante derechista, Kushner era el demócrata neoyorkino y Priebus el republicano del establishment y cada uno siguió su propia estrategia, con conflictos frecuentes y abiertos entre ellos, provocando no existiera una cadena de mando. Cada uno ofrecía a la vez una alianza, Bannon con los grupos derechistas de la base electoral, Kushner la aprobación de hombres de negocios, y Priebus la relación con los líderes republicanos en el Congreso. Los tres filtraban noticias a la prensa para atacarse entre ellos. Aunque la mayor fuga de información la realizaba el propio Trump, pues no podía dejar de hablar, contaba a amigos empresarios sus acciones y preocupaciones.

El texto es un testimonio que desvela una realidad que ya se percibía, pero queda ampliamente expuesta. Es un golpe muy duro contra el estilo del Presidente, de sus limitaciones. Escaló el conflicto entre Bannon y Trump. Pese a que ofreció disculpas por sus declaraciones en torno a una relación antipatriótica del hijo y yerno de Trump con los rusos, Bannon ha quedado fuera del circuito de poder de la Casa Blanca y de los medios, expulsado por Breibart News. El autor del texto que tanta polémica ha causado señaló que sus entrevistas a más de 200 funcionarios de la Casa Blanca, fueron registradas sin control, en forma casual muchas veces.

Aún cuando muchos niegan la veracidad de las declaraciones y cuestionan anonimato de fuentes, lo cierto es que “Fire and Fury” marca un antes y un después en el gobierno de Trump. Continuará batiendo récord de ventas y será cita obligada de analistas políticos en EU y en el mundo. En este contexto se da la renegociación del TLCAN.

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Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.