Opinión

Año electoral 

11 enero 2018 5:0
 
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Meade y Amlo

Aún no arrancan formalmente las campañas y ya empezó la guerra lodera. Descalificaciones y acusaciones se multiplican. Y es que como todo parece indicar, la elección no será de tercios, será entre dos finalistas. Uno será AMLO, el otro puede ser o José Antonio Meade o Ricardo Anaya. ¿A ti quién te gusta? ¿O piensas esperar para ver quién es el puntero? Porque si no piensas votar por AMLO, entonces seguramente preferirás la segunda mejor opción, es decir, el candidato que despunte, el que tenga la posibilidad de vencer al “peje”. El voto útil definiría tu opción.

¿Qué crees? Los candidatos lo saben. Por eso AMLO, aunque va contra su naturaleza, trata de moderarse, de no cometer grandes errores. Por eso tras su ocurrencia de la amnistía, ahora armó su gabinete de seguridad que elaborará el plan que en tres años acabará con la narcoviolencia. Ya no precisó en qué consiste su propuesta, ni cómo habrá de lograrlo, pateó el bote y escurrió el bulto para eludir críticas y costos. No se comprometió, no se desdijo. Establece alianzas e incorpora cuadros que sumen votos, sin fijarse mucho en su trayectoria, a veces cuestionable. Y logra fijar la agenda, aún con los riesgos de propuestas inviables.

Por su parte Ricardo Anaya resiste los embates internos, otro más en bajarse fue Javier Lozano, que lo llamó dictador, indignado no solo porque no concretó el proyecto de ser candidato a Gobernador, sino por no ser ni siquiera considerado en las negociaciones y enterarse por la prensa que la candidata pactada sería la esposa de Moreno Valle. Pero Anaya tiene el control del partido y se esfuerza por distanciarse del PRI, antiguo aliado en su gestión legislativa, y descalificar a Meade. Lo del gasolinazo no funcionó, el propio Calderón le recordó que él aprobó el IEPS a las gasolinas con su fracción. Ahora se refugia en el Gobernador Corral. La denuncia de que la SHCP no le entregó recursos como vendetta por perseguir a Duarte y encarcelar a Gutiérrez es un escándalo encaminado contra Beltrones, Videgaray y EPN, para involucrar así a Meade. El asunto no se va a aclarar, por el contrario, Corral buscará escalarlo.

Ambos, AMLO y Anaya, ya se enfrascaron en una competencia de quién da más. AMLO va a regalar dinero a 'ninis', estudiantes y adultos mayores, según él sin comprometer finanzas públicas ni con deuda ni con impuestos, pero las cuentas no cuadran. Y ahora Anaya promete un Ingreso Básico Universal a todos los mexicanos, financiado con los recursos de los actuales programas sociales. Tampoco cuadran las cuentas. Y menos aún los resultados. Una buena política social busca romper círculos de pobreza brindando apoyos focalizados para brindar oportunidades en educación, salud, capacitación a sectores marginados de beneficios para igualar condiciones y permitir movilidad social accediendo a empleo y mejores niveles de vida, parte de la participación comunitaria como eje de la gobernanza. No es paternalista. No busca perpetuar apoyos sin un objetivo claro de abatir carencias. Regalar nuestro dinero, no es una solución, es simple demagogia. El Estado se empobrece, deja de cumplir sus funciones básicas en áreas sociales y en inversión de infraestructura.

Así sucedió con AMLO cuando gobernó la Ciudad. Paró drenaje profundo, no se construyó metro, ni se mejoró transporte público. La seguridad fue un gran tema, muchos de nosotros “pirruris” nos llamaron, salimos a exigir seguridad en multitudinarias marchas, vestidos de blanco. Pero se instauró una mayor pensión a más amplios grupos de adultos mayores y eso es lo que se recuerda. Hoy se regalan recursos a muchos en la ciudad de México, el deterioro es grave, los baches proliferan, la lucha entre Morena y el PRD cobra tintes de violencia. Mientras todos estiran la mano para ver que les toca.

En tanto, el gobierno de EPN sigue con graves problemas de comunicación. No ubica logros, no aclara dudas. Meade no ha caído en el juego de quién da más, pero enfrenta el problema de definir su propia propuesta, su independencia como candidato ciudadano. La protección que Nuño y Ochoa quieren brindar con sus rijosas declaraciones, no rinde frutos. La operación política del PRI no se percibe tan eficaz. Y los escándalos de corrupción les afectan y no cesarán.

Así las cosas, las opiniones abundan, aún no se definen bien los contendientes y sus propuestas. Pero desde luego, AMLO vuelve a ser considerado un riesgo por analistas internacionales. Meade se ubica como el mejor calificado para promover inversión y empleo. Nunca antes se han registrado tantos empleos como los de este sexenio, resultado de reformas, y pese a la amenaza Trump y renegociación del TLCAN, las inversiones fluyen, pero esta situación no parece tener impacto sobre los posibles votantes. Anaya por su juventud y una carrera corta con varias confrontaciones, tampoco logra afianzarse.

Arranca así el año electoral que habrá de definir el futuro de un gran país, con sus contradicciones, con sus regiones contrastantes, con su mosaico cultural, con sus desigualdades y sus avances, con una gran población joven y mejor preparada que votará por vez primera, con una economía ubicada en los primeros lugares del mundo, un pueblo que tiene un destino común.

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