Opinión

Renta básica universal, propone Coneval

 
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Monedas

Ha sido reiteradamente señalado –aunque nunca será suficiente– que en México crecen la pobreza y la desigualdad. Lo confirmaron hace poco el Inegi con su Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto de los Hogares y el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), ambos con respecto al bienio 2012 y 2014.

La novedad es que Gonzalo Hernández Licona, secretario ejecutivo del Coneval, propuso días después que “para reducir los 53 millones de personas en pobreza y 11.4 millones en pobreza extrema, en México se debería aplicar un esquema de renta básica similar al que opera en España”.

La renta básica fue concebida en España como una asignación monetaria incondicional a toda la población adulta, esté empleada o no. La idea es que el monto que se otorgue sea igual o superior al umbral de la pobreza y que reemplace todas las prestaciones sociales inferiores a ese monto.

En México, el salario mínimo –70.10 y 68.28 pesos al día– está por debajo de la línea de pobreza. Según Coneval, no se puede comprar siquiera la canasta básica de alimentos familiar con menos de 85.4 pesos al día.

Alrededor de siete millones de trabajadores perciben un salario mínimo, lo que tiene al 58 por ciento de ellos en pobreza y al 12 por ciento en pobreza extrema. Quienes tienen que vivir con dos salarios mínimos
–dos millones de hogares– no están en mejores condiciones: 42.3 por ciento está en pobreza moderada y 4.0 por ciento en pobreza extrema.

Muy significativo es que sea menos del 7.0 por ciento de la fuerza laboral de México la que gana más de 5 salarios mínimos.

El planteamiento de Hernández Licona de otorgar una renta básica universal parece utópico y muchos seguramente le señalarán inconveniencias, como sucede desde hace años en España. Sin embargo, no puede ignorarse que lo soportan argumentos poderosos que en el fondo, consisten en que la pobreza y las desigualdades no se superan con los mecanismos de mercado.

“Hace 23 años, el 53.1 por ciento del total de la población tenía ingresos por debajo de la línea de bienestar; en 2014, la proporción seguía igual, con 53.2 por ciento”, sostiene el Instituto de Estudios Para la Transición Democrática. Si la pobreza se mantiene en términos relativos, significa que la padecen más personas.

La causa primordial de que la pobreza y desigualdad sean cada vez mayores en México, es que el ingreso de la inmensa mayoría de la población es muy bajo, que no sólo no aumenta sino que salvo años excepcionales, se ha estancado o disminuido.

La causa más importante del bajo ingreso corriente total de los mexicanos es que el empleo –que es la vía por la que se desparrama la riqueza producida a la sociedad–, es cada vez más escaso, de menor calidad, de peor remuneración y más inestable.

Mientras no haya condiciones para que mejoren el número y calidad de los empleos y los salarios, vale la pena explorar la posibilidad de financiar en México un esquema de renta básica, como lo propone Gonzalo Hernández, secretario ejecutivo del Coneval.

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