Opinión

Reforma fiscal: no sólo es homologar el IVA


 
 
En las próximas semanas el Ejecutivo Federal presentará su propuesta de reforma fiscal y/o hacendaria. Se trata de la reforma estructural más estudiada en México en 2 décadas; se han realizado y discutido propuestas de todos los colores y sabores, con pobres resultados en recaudación, fiscalización e incremento de la base de contribuyentes.
 
 
Una vez más, la discusión parece centrarse en homologar el Impuesto al Valor Agregado en alimentos, medicinas y otros productos a la tasa general de 16% con o sin una canasta básica exenta, o bien, establecer una tasa del orden de 2-5% para esos bienes y que crezca gradualmente en el tiempo hasta alcanzar la general. Otros componentes de la reforma podrían incluir: revisar el régimen de consolidación fiscal, que hoy implica que los grandes conglomerados empresariales paguen tasas efectivas del Impuesto sobre la Renta inferiores a la tasa del ISR de personas morales (6-10%, en comparación con 29%); adecuar los regímenes especiales de tributación que favorecen a diversos sectores como el transporte, la industria editorial y el sector agropecuario; eliminar el IETU, etc.
 
 
Como parte de la reforma, esta administración ha perfilado cambios al sistema de seguridad social, en particular, homologar la base de las contribuciones al IMSS con la base gravable fiscal, así como la pensión universal para el retiro y el seguro de desempleo.
 
 
Lo que hasta ahora ha quedado fuera de la discusión y de los planteamientos de la posible reforma son los aspectos de administración y de fiscalización, que impliquen una verdadera ampliación del universo de contribuyentes. Para ello, será fundamental aprovechar todas las herramientas que se han desarrollado en los últimos años. El sector agropecuario es un caso que ilustra el potencial en esta materia.
 
 
Desde 2008 se instrumentó la deducción de todas las compras realizadas por los industrializadores y comercializadores a los productores primarios. Ello permitió incorporar al padrón de contribuyentes a productores agropecuarios, sin que contrajeran obligaciones fiscales. Asimismo, se sustituyó la 'autofacturación', que daba origen a todo tipo de desvíos, elusión y corrupción, por la emisión de comprobantes fiscales digitales vía empresas autorizadas. A ese esquema se adhirió el sector azucarero y, parcialmente, el citrícola y el de lácteos. En 2011 se autorizó que los 'sistemas producto' –que integran a representantes de los eslabones de las cadenas agropecuarias al amparo de la Ley de Desarrollo Rural— también pudieran emitir facturas electrónicas; ese fueron los casos del café y la ganadería.
 
 
A partir de ese año se estableció el requisito de que, para ser beneficiario de apoyos federales mayores a 30,000 pesos, el productor tiene que contar con RFC y presentar evidencia de cumplimiento de obligaciones fiscales, lo que aumentó la fiscalización del sector.
 
 
En paralelo, se depuró y enriqueció la información de los padrones de beneficiarios de Procampo (2.7 millones de beneficiarios), de diesel agropecuario (262,500), café (500,000), azúcar (600,000) y Progan (475,000), entre otros.
 
 
Se cuenta con una herramienta informática que permite 'cruzar' todos esos padrones e identificar cuánto y por qué conceptos un productor recibe apoyos fiscales, lo que también permite aproximar su ingreso.
 
 
Todo lo anterior significa avances sustanciales para incorporar al sector agropecuario a la fiscalización y a la formalidad lo que, independientemente de que se proponga y apruebe mantener el régimen fiscal especial para el sector, permitiría ampliar la base de contribuyentes y, más importante aún, establecer una estratificación con tasas impositivas diferenciadas según los niveles de ingreso de los productores, sean personas físicas o morales, y no seguir en un régimen especial que trata de la misma manera a un productor de 3 hectáreas de autoconsumo que a uno con más de 100 hectáreas con orientación comercial. Hay mucho que hacer y no sólo plantear una tasa generaliza para el IVA.

 
Correo: mruizfunes@gmail.com