Opinión

PAN: la guerra de las vanidades

La disputa en el PAN es por ver quién tuvo la culpa de la derrota en la elección presidencial pasada, cuando el electorado mandó a ese partido al tercer lugar de las preferencias. Madero culpa a Calderón, y Cordero culpa a Madero.

Esa guerra de vanidades se dirime en una elección, la de ayer domingo, en que unos panistas acusaron a otros de ladrones, ineptos, entreguistas y tramposos.

Lo que no admite el grupo corderista, es que el PAN perdió la presidencia porque el gobierno no dio resultados en la economía, y la seguridad fue un desastre.

Con ese rasero el electorado juzgó al PAN y lo sacó de Los Pinos.
Y con ese rasero la población va a juzgar al gobierno actual cuando haya que renovar el poder Ejecutivo Federal.

El gobierno del PAN se autoengañó con el “éxito” de su gestión. No fue tal. La economía no creció y la inseguridad se incrementó de manera exponencial.

La lucha contra la pobreza fue un fracaso, y la guerra contra el narco dejó un país ensangrentado y con mucho mayor violencia que como lo recibieron.

Desde luego que no todo fue culpa del gobierno. Pero en las urnas se premian los resultados, no los esfuerzos.

Durante el gobierno anterior, los panistas festejaron la “creación de empleos”, pero éstos fueron de una calidad inaceptable: sin derechos, sin ahorros para el retiro ni seguridad social.

Lo cierto es que el poder adquisitivo del salario se redujo, en el sexenio anterior, en 28 por ciento.

El costo de los alimentos que integran la canasta básica se disparó 42 por ciento en el sexenio.

Con esas cifras, la estimación de Índice de Tendencia Laboral de la Pobreza, de Coneval, la pobreza extrema creció en el país en 26 por ciento.

¿Qué elección iban a ganar así, con esos números?

Es falso que el partido no haya apoyado al Presidente en el sexenio anterior, cuando el Jefe del Ejecutivo Federal puso a sus cercanos a dirigir el PAN, con Madero incluido.

Ocurrió, eso sí, que tanto el partido como el Presidente se equivocaron de estrategia a la hora de hacer alianzas y desdibujaron al PAN.

En el Estado de México buscaron al lopezobradorismo (Alejandro Encinas) para hacer una alianza electoral en los comicios de gobernador, y el candidato Encinas les dijo que no.

A su abanderado, el respetado expresidente del PAN Luis Felipe Bravo Mena, lo dejaron solo, sin apoyo ni recursos, porque el PAN y el gobierno insistieron hasta el final en una alianza con el PRD de López Obrador.

Con esos bandazos se desdibujaron también en lo político. Perdieron cara al buscar alianzas con quienes siempre los tildaron de usurpadores y ladrones de una Presidencia que no habían ganado.

Los errores que llevaron al PAN a la derrota en 2012 fueron compartidos y consentidos entre el gobierno y el partido.

¿Qué disputan ahora? En lugar de admitir sus errores estratégicos y enmendar juntos el rumbo, los panistas han optado por “la huida hacia adelante”, y culparse unos a otros con insultos que dejarán hondas heridas en el futuro del partido.

Si los panistas tienen la capacidad de unirse nuevamente, aún están en tiempo de convertirse en alternativa de gobierno para 2018. Pero no se observa esa generosidad indispensable para levantarse y seguir en la brega.