Opinión

No entendí

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Arely Gómez González se convertiría en la nueva procuradora. (Tomada de Twitter)

Cada decisión, cada presentación en público, cada discurso y cada palabra del presidente de la República deben de contener un mensaje. Y el mensaje debe de ser claro, contundente y acorde con una estrategia de comunicación que refleja las prioridades de políticas públicas (¡y privadas!) del presidente. Y este “mensaje” debe de reflejarse en una forma consistente en los comentarios y posiciones públicas de los secretarios y las personas dentro del círculo rojo del presidente.

Cuando el presidente habla, el objetivo es que todos deberían de escuchar. Y sobre todo entender cuál es el mensaje.

Obviamente lo que estoy describiendo es lo que debería suceder en un gobierno coordinado, con prioridades claramente establecidas y con una buena estrategia de comunicación.

El problema del presidente Enrique Peña Nieto es que no sólo es una administración en crisis, en donde las prioridades de gobierno se entremezclan con los intereses personales, también parecería que es un gobierno que perdió rumbo.

Por eso no entendemos el mensaje del presidente.

O de sus secretarios.

Y es que por más estable y buen liderazgo que tenga un gobernante democrático, es difícil que tenga éxito en su gobierno si él (o ella) no sabe comunicar. Y en el caso de un gobierno en crisis, tal vez la única forma de sobrevivir es manejando una estrategia de comunicación que permita darle credibilidad y sobre todo confianza a los ciudadanos.

Por ejemplo, no entendí qué quiso comunicar el presidente con la impredecible decisión de enviar al exprocurador Jesús Murillo Karam a la Sedatu. ¿Y por qué el nombramiento de Arely Gómez como procuradora y futura primera fiscal de la nación? Parecería que el presidente no comprende que el nombramiento y remoción de secretarios es una de las formas más importantes de enviar un mensaje de cambio de rumbo por parte del Ejecutivo.

Les ofrezco disculpas a algunos lectores, por repetir esta anécdota, pero resalta la importancia de este punto: Hace una década, durante una conversación con el expresidente de Colombia y exsecretario general de la OEA, César Gaviria, me comentaba que los presidentes en una democracia tienen relativamente poco poder, pero entre las cosas que pueden controlar es su equipo de asesores y sus ministros. Gaviria señalaba que el presidente debe de considerar a sus ministros como “fusibles”, que pueden prenderse o apagarse según las necesidades políticas del gobernante. Eso incluye hacer cambios en el gabinete para demostrar cambio de rumbo, darle blindaje al presidente o responder a necesidades políticas con diferentes grupos de poder.

Por eso es difícil entender los nombramientos más recientes del presidente, porque no le dan más credibilidad a las propuestas del mandatario, ni blindaje político; por el contrario, sus nombramientos están abriendo nuevos flancos de ataques y críticas.

También el presidente seguramente estará pensando sobre los resultados electorales del 7 de junio. Ya sea que el PRI tenga un proceso electoral exitoso o no, parecería que este es el momento para “relanzar” su equipo para poder gobernar y sobrevivir los siguientes tres años, que posiblemente serán los más difíciles y críticos que ha tenido el país en décadas.

Al analizar las características de líderes extraordinarios que tuvieron que enfrentar situaciones de crisis, su capacidad de gobernar y enfrentar la emergencia tuvo mucho que ver con que fueron gobernantes que supieron rodearse de extraordinarios asesores y expertos. Y esta presidencia que ya está en crisis ¿tiene el equipo adecuado para enfrentar un magnicidio, un terremoto catastrófico, atentados terroristas o brotes de violencia social?

Otro mensaje que no entendí fueron los comentarios que hizo el presidente cuando dijo al periódico Financial Times: “hoy hay, sin duda, una sensación de incredulidad y desconfianza… ha habido una pérdida de confianza que generó sospecha y duda”. ¿Esta declaración significa un cambio de estrategia por parte del mandatario? ¿Por qué se hizo este comentario a un medio extranjero? No entendí.

Quisiera pensar que la confusión en la comunicación no implica falta de una estrategia por parte de la Presidencia. Porque, señor presidente, hay que recordarle que generalmente la segunda parte de cualquier administración tiende a ser menos productiva, dando menos resultados que cuando se inicia el sexenio. Es la ley de la política, ni más ni menos. Si los primeros tres años fueron difíciles, señor presidente, los siguientes tres, desafortunadamente, serán peor.

Twitter: @Amsalazar

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