Opinión

Ni rendición ni tregua

   
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Salvador Cienfuegos.

En medio de una simulación o falso debate que se da en torno a la iniciativa de ley que propone la instrumentación del mando “único o mixto” policial, los integrantes del Congreso de la Unión no deben echar en saco roto las palabras del titular de la Secretaría de la Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos Zepeda, en el sentido de que las Fuerzas Armadas de México experimentan un “desgaste”.

No deben perder de vista que –diga lo que se diga y hoy por hoy– son el Ejército y la Marina quienes dan la cara en la batalla que el Estado mexicano libra contra la delincuencia organizada, contra esos grupos que día a día dan muestras de su poderío amenazando y matando a los encargados de aplicar la justicia; grupos que con cobardía y todas las agravantes de ventaja manda asesinar a militares para no ser molestados en zonas que han asentado sus guaridas, y en ese contexto no hay que taparse los ojos ni tampoco sorprendernos ante la realidad, esa que diagnostica que las policías estatales y municipales han sido penetrados en su operación por esos maleantes. No es una percepción, es una realidad.

Entonces cuando el titular de la Sedena habla de desgaste es para que los legisladores hagan un espacio en sus agendas para retomar el análisis y revisión del proyecto de ley conocida como “mando único”, para que no dejen sólo al Ejército en la tarea de brindar seguridad a las familias mexicanas, porque todos anhelamos un clima de paz y tranquilidad en nuestras calles, barrios, pueblos y colonias. Eso es lo que deberían observar los grupos parlamentarios cuando se habla de “desgaste”.

Es el momento de revisar la leyes para darles a las instituciones armadas del país las herramientas necesarias en su diario actuar, donde con claridad se establezca su campo de acción en el marco de los derechos humanos y de seguridad nacional, pero que en lo legal también sigan actuando en campos como el combate a la pobreza, apoyo a programas de salud y educación, así como acciones de auxilio a la población ante situaciones de desastres naturales, y programas de reforestación y limpieza. “Lo que tenemos son muchas tareas. Si tenemos que hacer más, necesitamos más”, dijo con claridad Cienfuegos Zepeda. Y así, con claridad, ahora que se discute el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) no está por demás fortalecer la partida en el rubro operativo de la Sedena y a la Semar, porque ya estuvo suave de seguir rindiendo honores a militares o marineros caídos en el cumplimiento de su deber, cuando en vida no se les brinda ni los recursos ni las herramientas suficientes para cumplir con la tarea encomendada.

Por lo pronto, nos quedamos con el reconocimiento que a nombre de la sociedad civil entregó la presidenta de la Fundación José Pagés Llergo, A.C., Beatriz Pagés Rebollar, a las Fuerzas Armadas por sus servicios a México, esto en el marco de la ceremonia de entrega del Premio Nacional de Comunicación “José Pagés Llergo”, en su edición 2016, donde estuvo presente Manuel Arroyo Rodríguez, presidente y director general de Grupo Lauman.

Ahí, la presidenta de la fundación criticó en su discurso a quienes han hecho de la defensa de los derechos humanos un negocio, a quienes niegan derechos a las otras víctimas de la delincuencia como los policías, soldados o ciudadanos que no forman parte de activismos políticamente correctos.

“Hoy dedicamos el Premio José Pagés Llergo a las otras víctimas, a las Fuerzas Armadas, al Ejército mexicano a esos soldados, a esos hombres y mujeres, a esos jóvenes procedentes de los estratos más pobres del país que salen a las calles y a las comunidades, que penetran sierras y cañadas para enfrentar al crimen organizado y cuyo honor y valor es devorado, incluso después de muertos, por la mezquindad”, enfatizó Beatriz Pagés.

El reconocimiento a las Fuerzas Armadas fue recibido por el general Cienfuegos Zepeda, quien en su mensaje señaló que: “La mística que distingue a los integrantes del instituto armado se basa en la lealtad, el valor y el patriotismo, con esas características se entregan los 365 días del año para dar certeza y seguridad a los mexicanos en su diario quehacer y su patrimonio”.

Ah, que quede claro, en las filas del Ejército y la Marina se escuchó la palabra “desgaste”, pero entre esa palabra y la claudicación hay mucha, muchísima distancia, tal vez impronunciable en las fuerzas castrenses, así que a los grupos del crimen organizado les debe quedar claro que contra ellos no hay “rendición” “ni tregua”.



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