Opinión

Neblina

Repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio, Gil repasó los días de neblina por los cuales atraviesa el país. Se ve poco a lo lejos y lo que se alcanza a ver parece más bien un teatro de sombras. Gamés pescó en el charco público esta noticia: una mujer de Alaska fingió ser sorda durante los nueve meses que sostuvo relaciones amorosas con un pescador. Tina, una mesera del poblado de Kodiac, explicó al programa Crazy Love que cuando vio a Cris por primera vez, se quedó sin palabras: “Me congelé. No sé por qué, pero vi al chico y me dije: soy sorda. El me vio y gritó: Soy Cris”. Desde ese momento, la pareja se comunicó por medio de señas y textos. Tina confesó que fue muy difícil seguir la mentira: “si una puerta se azota, no puedes voltear, si un perro ladra, tienes que tener mucho cuidado y no reaccionar”. Puertas, perros, qué raro es todo.

No es por nada, pero en México la conducta de Cris es cosa de todos los días y a nadie le asombra. En Guerrero hubo un gobernador que se fingió sordo, no escuchaba nada de nada, ni los gritos de los que le pedían que renunciara, o pidiera licencia, da igual. Qué extraño, llegas a la ciudad de Iguala y te vuelves sordo; así le decía Zambrano a Carlos Navarrete y vean lo que pasó. Liópez pasó por Iguala y se volvió sordo. Y para qué más que la verdad, según distintas versiones, el procurador Murillo también perdió el oído. Todos sordos. ¿Que si ya aparecieron? Y Murillo responde: ¿que si ya se mecieron?

El reloj

Ese día, el hotel Saint Regis aseguró las puertas y puso guardias especiales en el Salón Internacional de la Alta Relojería. Jorge Ríos, publirrelacionista de firmas de artículos de lujo estuvo ahí: Yo me probé un reloj y todo era paso a paso, muuy controlado. Visité varios estands, todos muy bien y todo muy a la vista. Total que entre que son perras o son manzanas (así dice) los amigos de lo ajeno hurtaron un reloj cuyo costo asciende a un millón doscientos mil pesos. Uñas amigas, se decía antes, en el viejo patio escolar. Que se descuida el guardia y adiós al reloj.

No es por nada pero Gil ha visto desaparecer ante sus narices mucho más que un reloj. Ha visto desaparecer a gobiernos completos, que le pregunten a Humberto Moreira, por poner un ejemplo. Gabriela Warkentin ha escrito en su periódico El Universal sobre el uso entre nosotros del verbo desaparecer. Isí lis quisis (una muletilla en “i”), que un reloj fino y caro desaparezca viene siendo lo de menos, podrían desaparecer el Big Ben que a Gilga le tendría sin cuidado.

Obama

La prensa mexicana armó un gran revuelo, se alborotó el cotarro porque a Obama le parece preocupante el caso de Iguala. La Casablanca ha dicho que las desapariciones en Guerrero son muy graves. El portavoz Josh Earnest informó en Washington que “los reportes de la situación resultan preocupantes”.

Gil lo sabe: no sólo son preocupantes, sino ominosos, los hechos de Iguala, pero con qué cara el gobierno estadounidense mete su cuchara cometiendo las atrocidades que comete en la frontera: discriminación, racismo, deportación masiva de niños, violencia contra inmigrantes. Si alguien pisotea los derechos humanos cada día es el gobierno de Estados Unidos. Esto no exonera, faltaba más, a los criminales de Iguala, pero da pena leer la primera plana de La Jornada festejando las declaraciones del gobierno de Obama sobre Guerrero y sus desastres.

La máxima de Madame de Staël espetó dentro del ático de las frases célebres: “El desengaño camina sonriendo detrás del entusiasmo”.

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX