Opinión

Las lecciones de un fracaso

17 octubre 2013 5:2

 
Luego de ver el título, no crea que vamos a hablar de crecimiento económico o de la reforma hacendaria… sino de futbol.
 
La pelota no entra por azar a la portería, como bien lo explica en su libro Ferrán Soriano, ex directivo del Barcelona. Si un equipo gana o pierde, hay razones objetivas que lo explican. Casi nunca es sólo la suerte.
 
El futbol es con frecuencia una buena metáfora de lo que sucede en la sociedad.
 
Era el 11 de agosto de 2012 y la selección mexicana de futbol derrotó 2 a 1 a la de Brasil en la final de los Juegos Olímpicos de Londres.
 
Ese logro, sin precedente en la historia, parecía ser el símbolo de los tiempos por venir, era la metáfora del “Mexican Moment”.
 
Poco nos duró el gusto. En el plazo de 14 meses pasamos de ser el equipo de moda, número uno del mundo olímpico, que derrotó al invencible Brasil, al cuarto lugar ¡de la Concacaf! y que logró seguir vivo en la competencia sólo de rebote, gracias al triunfo de último minuto de Estados Unidos sobre Panamá.
 
Eso que nos pasó en futbol es una imagen perfecta de lo que nos puede pasar en la gestión de la administración y del país si acaba ganándonos la soberbia.
 
En la economía y la gestión de las empresas, el conseguir un estado de ánimo positivo, que invite a la inversión, a emprender proyectos, a resolver problemas, es una condición necesaria para el éxito. Pero no es suficiente.
 
El éxito, sin precedentes en muchos años, del arranque de la gestión de Enrique Peña, con un discurso excepcional al comenzar; con la formación del Pacto; con el comienzo de las reformas; con el golpe a la maestra Gordillo, parecía preludiar un desempeño espectacular.
 
Igual que con el equipo nacional sub-23 de futbol que ganó la medalla de oro en las olimpiadas, sólo se veían para adelante grandes logros.
 
Pero, qué difícil es mantener la misma capacidad de aprendizaje cuando uno trata de alcanzar una meta, en contraste con el momento en que se mira a los demás desde arriba, y siente que son unos ignorantes… o unos futbolistas maletas de países bananeros.
 
Y, resulta peor cuando, aunque de todas partes se cuestionen los resultados, surja una obstinación por no cambiar. No, no piense que estamos hablando de temas como el subejercicio del gasto público. De lo que estamos hablando es de la terquedad de mantener al Chepo de la Torre al frente de la selección de futbol, cuando era evidente que se necesitaba un cambio.
 
Es como aquellos boxeadores a los que les están poniendo una paliza (tampoco piense por favor en la pelea del Canelo con Floyd Mayweather) y desde su esquina les están diciendo: “vamos ganando, tú dale que ya nada más faltan 5 años, digo, rounds”.
 
La ventaja es que el azar es tan generoso que nos ofrece con alguna frecuencia segundas oportunidades tanto en el futbol como en la economía.
 
Algunos piensan que el problema con la selección mexicana es de los pies; la realidad es que es de la cabeza. Por favor no imagine que estoy hablando de los directivos (¿cómo cree si son de los más brillantes del mundo?) sino de la falta de ideas y atención de los jugadores que están en el campo.
 
A ver si de aquí a noviembre, en el futbol le encontramos la cuadratura al círculo.
 
En la economía, las segundas oportunidades van a llegar también en estos últimos meses del año.
 
 
Tendremos un gasto público que debe fluir; una economía estadounidense que, por unos meses al menos, ya no va a estar envuelta en la incertidumbre; reformas que, mal que bien, deben ir aterrizando en los próximos días y una sucesión de liderazgos del PAN y PRD, que muy probablemente dejará a sus actuales dirigentes o corrientes, y con ellos al Pacto.
 
El gobierno tiene que agarrar ahora un segundo aire. Y también la sociedad. La energía y oportunidad que se mostraron al hacer frente al desastre en Guerrero, debemos asumirla, haya lluvias torrenciales o simplemente nos lluevan los problemas de todos los días.
 
Twitter: @E_Q_