Opinión

La supuesta hija y más supuestos

 
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rosa iseal guzmán

La hija de Joaquín Guzmán Loera, que no es la hija de Joaquín Guzmán Loera, hizo severas declaraciones a su periódico The Guardian, de las cuales se desdijo en un dos por tres. Gil lo negó
-perdón lo leyó- en su periódico Reforma. Como todo mundo niega, Gamés se contagia.

Guzmán Ortiz negó “en su mayor parte” lo publicado por el periódico The Guardian, en donde acusó al gobierno mexicano de traicionar a su padre, pero sostuvo que El Chapo sí es su padre.

Gil se llevó los dedos índice y pulgar al nacimiento de la nariz y meditó: ¿y qué tiene que ver que la señora sea la hija del Chapo con el hecho de que el gobierno de Peña haya traicionado a su supuesto padre?

Nada. ¿Viste el futbol? Sí, me compré zapatos. Unos locos y unas locas.

La actual esposa de Guzmán Loera, Emma Coronel, ha dicho que ni el Chapo conoce a Rosa Isela, pero Rosa ha dicho que está dispuesta a hacerse una prueba de ADN. Horas más tarde, en el programa de Adela Micha, Rosa Isela dijo: “Yo no di ninguna entrevista a nadie, yo estuve platicando con unas personas y no hice nada, me están difamando”.

Este eufemismo le ha encantado a Gilga: yo no di ninguna entrevista, yo sólo platiqué con unas personas, pero no sabía qué era eso de la entrevista, desgraciados.

“La mayoría de las cosas sí son mentira. Es difamación, es todo lo que voy a decir. Muchas cosas sí dije, muchas cosas no dije. Yo ya no voy a hablar nada”. En esto sí coincide Gil con la señora Rosa Isela porque hay ocasiones en que sí se dicen muchas cosas y otras en las cuales no se dicen cosas, en fon, ustedes entienden a Gamés y a Rosa Isela.

Total: que el único que se quedó colgado de la brocha de sus emociones fue Liópez, que dio por buenas todas la declaraciones de Rosa Isela y exigió una investigación. Si Liópez fuera menos impulsivo habría exigido un psiquiatra para Rosa Isela y para él mismo, tal y como lo ha sugerido (ido-ido) Manlio Fabio Beltrones. Ah qué Liópez tan atravesado. No acaba de pelearse con el hermano a muerte y a la brevedad se compra el pleito de la supuesta hija. Por eso Gil le llama Liópez, un paso y un lío.

EL SUPUESTO ALCALDE
Cuauhtémoc Blanco jugó su último partido portando la casaca del América, el equipo de sus amores. El reportero Héctor Raúl González de su periódico Reforma le preguntó a Blanco que quién gobernaba en Cuernavaca cuando él estaba en la Ciudad de México. El supuesto alcalde contestó: “Yo no tengo que, a lo mejor, darte explicaciones de lo que tengo que hacer en México, lo único que te digo es que tuve una reunión en Gobernación y aquí se está gobernando, se está gobernando bien, se está trabajando”.

Ni quien lo dude, nomás faltaba. Además, se dice que Blanco tuvo una reunión urgente en los linderos del área rival. Mientras se formaba la barrera de cinco jugadores, el Cuau recibió a un enviado de gobernación y tuvo una reunión: apúrate porque me marcan retención (ón-on) de balón, me pintan de amarillo y ésta es mi despedida, ¿no querrás que me expulsen, cierto? ¿Inseguridad? Eso te lo respondo en el manchón del penalti, cuando me atropellen por detrás y marquen la falta a mi favor. ¿Estamos? El supuesto alcalde de Cuernavaca no da su brazo a torcer, primero lo primero: homenaje ante su público, su empresa, y luego la alcaldía, que está por demás.

EL GRAN SUPUESTO
La sala especializada del Tribunal Electoral instruyó la suspensión del spot de Morena en donde aparece Liópez diciendo que cuando gane la presidencia venderá el avión presidencial. Quizá se lo venderá a Trump, nunca se sabe. Virgilio Caballero aseguró que la sala especializada emitió un fallo grosero: “El Trife está siguiendo la preocupación del PRI y es lamentable que el Tribunal Electoral se comporte de manera tan obvia, tan grosera atendiendo la preocupación del presidente del PRI sobre el trabajo de L(i)opez Obrador en los medios”.

Al margen del litigio, la verdad es que Virgilio Caballero siempre fue un supuesto Virgilio Caballero al cual no se le entendía nunca nada de nada, Cantinflas era un dechado de claridad: el supuesto Virgilio.

La máxima de Victor Hugo espetó en el ático de las frases célebres: Es extraña la ligereza con que los malvados creen que todo les saldrá bien.

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX

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