Opinión

La otra militarización


 
Los gobiernos estatales -se habla de 15- decidieron -o recibieron la orden de- dejar en manos de generales del Ejército Mexicano las secretarías de Seguridad Pública de sus respectivas entidades.
 
El más reciente es el caso del gobierno de Michoacán, encabezado por Jesús Reyna quien, ante el embate despiadado de la delincuencia organizada, destituyó al encargado de la seguridad pública al coronel Leopoldo Hernández Bedoy -quien apenas había rendido protesta el 28 de febrero- y designó en su lugar, previo acuerdo con las secretarías de Gobernación y Defensa, al general de División Alberto Reyes Vaca, el día 17 de este mes.
 
Reyes Vaca, sin embargo, será una especie de supersecretario de seguridad pública en Michoacán que tendrá bajo su mando no sólo a la policía estatal, sino a los miembros del Ejército Mexicano y de la Policía Federal desplegados en Michoacán para contener la ola de violencia que ha convertido a varios municipios en territorios narcoindependientes.
 
Ésta es una sutil forma de militarización del combate a la delincuencia organizada.
 
A diferencia de lo que ocurrió en el sexenio de Felipe Calderón, en los estados con alta incidencia delictiva ya no se ven los convoyes de militares, marinos o federales, patrullando caminos o autopistas.
 
Extraoficialmente, se dice que la nueva instrucción es evitar los choques frontales de las fuerzas federales con los grupos de la delincuencia organizada para evitar, en lo posible, los famosos 'daños colaterales', es decir, los muertos inocentes.
 
Para algunos la estrategia puede ser buena y para otros terrible.
 
Pero una notable diferencia, esa hasta reconocida por los gobernadores panistas, es que ahora sí se ve coordinación entre los gobiernos estatales y el federal; pero no sólo eso, también existe coordinación y cooperación entre el Ejército Mexicano y la Marina Armada de México, cuyos pleitos el sexenio pasado fueron públicos y costosos.
 
La militarización del combate a la delincuencia, sin embargo, sigue y no se ve para cuándo los militares puedan regresar a sus campamentos.
 
Una caladita al secretario
 
Por cierto, el primer problema que tiene que resolver Reyes Vaca es el asunto de las llamadas 'autodefensas', sobre las cuales recaen las sospechas de financiamiento del narco.
 
El martes el secretario de la Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos, aseguró que toda persona armada en Michoacán sería detenida; no se refirió directamente a los grupos de autodefensa, pero la inferencia fue más que obvia.
 
Ayer un grupo de éstos, en Buenavista Tomatlán, retuvo a un grupo de 20 militares, incluido un general, en demanda de que el gobierno estatal libere a 4 de sus miembros detenidos por la portación ilegal de armas.
 
Se trata, en lenguaje coloquial, de una caladita al nuevo secretario.
 
Muchas declaraciones y pocas acciones
 
A pesar de las declaraciones del gobierno de Tabasco sobre el robo descarado del dinero público ocurrido en la administración de 'El Chupitos Andrés Granier', no hay ningún detenido porque la mayoría de los señalados están amparados.
 
Pero algo tendrá que cambiar luego de que la Procuraduría estatal encontrara en una propiedad del exsecretario de Finanzas de Granier, José Manuel Saiz, 5 cajas con millones de pesos en efectivo.
 
Saiz está amparado y fugado de Tabasco; ahora nomás hay que esperar la llamada a una estación de radio para que diga que se llevó el dinero a su casa 'cuando estaba pasado de copas' y ni cuenta se dio.
 
Los tabasqueños le piden ya al gobernador Arturo Núñez menos palabras y más acciones en ese caso.