Opinión

Graco y el 'Cuau'

     
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Graco Ramírez

Vaya año que han tenido los habitantes del estado de Morelos. Enero lo iniciaron con la infausta noticia del asesinato de la presidenta municipal de Temixco y el diferendo en materia de seguridad entre el gobernador Graco Ramírez y el presidente municipal de Cuernavaca, Cuauhtémoc Blanco. Doce meses después, las cosas no han cambiado; la percepción que la ciudadanía tiene sobre la entidad es de mucha inseguridad, en tanto que la mala relación entre ambos gobernantes sigue de mal en peor.

Es precisamente esa mala o nula relación entre el Cuau, como conocen al mandatario municipal, y don Graco, como los morelenses se refieren al gobernador, la que hoy mantiene en vilo a los habitantes de Morelos y de manera particular a quienes viven en la ciudad de la eterna primavera, Cuernavaca, que por cierto, por los altos índices de violencia que se viven en el lugar, con ironía, propios y extraños, ahora la llaman la “ciudad de la eterna balacera”.

Lo que pasa en Morelos es para preocupar a cualquier gobierno, pero al parecer eso poco importa a don Graco y mucho menos al Cuau, ya que las rencillas políticas entre ambos personajes de la vida pública dividen a los habitantes en lugar de mantenerlos unidos contra la inseguridad.

Hace apenas diez días el mandatario estatal de Morelos, Graco Ramírez, en su calidad de presidente de la Conferencia Nacional de Gobernadores (CONAGO), durante la 41 Sesión del Consejo Nacional de Seguridad Pública, evento que presidió el presidente Enrique Peña Nieto, llamó al poder Legislativo a sacar la iniciativa de Mando Mixto y de Seguridad Interior, petición que hizo a nombre de todos los representantes de las entidades federativas del país y que de alguna manera cumple con los objetivos del organismo que preside, en eso de promover políticas públicas que respondan a los problemas de interés común.

Sin duda, el talón de Aquiles del país es el tema de la inseguridad, pero causó extrañeza que el llamado lo haya hecho el mandatario de Morelos, ya que si algo caracteriza al gobierno de don Graco es precisamente la falta de coordinación que existe con el Cuau, en eso de atender los problemas de la entidad, por lo que eso de querer recomendar o aconsejar lo que otros deben hacer pues como que no ha sido bien visto entre los legisladores y menos cuando todos los días el mandatario estatal deja ver que lo suyo no es gobernar.

Esta semana se dio otro diferendo entre don Graco y el Cuau. El alcalde de Cuernavaca anunció la terminación anticipada del convenio de colaboración que firmó con el Gobierno del Estado de Morelos para implementar el Mando Único, pero más se tardó en leer el comunicado el exfutbolista, cuando la autoridad estatal ya le estaba enmendando la plana al rechazar que la capital pueda separarse de forma unilateral del convenio vigente y que el gobierno de Morelos se mantendrá al frente de la seguridad en Cuernavaca, en cumplimiento al decreto estatal publicado el pasado 3 de enero.

Por si fuera poco, en todo este embrollo de rivalidades políticas, a dos años de la sucesión por la gubernatura, don Graco se ha obstinado en no dejar crecer la fama del exfutbolista y a toda cosa trata de impedir que el Cuau llegue a esa cita electoral como alcalde, por ello ha puesto en marcha toda una estrategia para descarrilar a quien, por su mala gestión e improvisación en los asuntos públicos, no tendría ninguna posibilidad de llegar al Ejecutivo estatal, no, pero esa rivalidad los entretiene.

Y más, dicen allá que a don Graco lo ven más en las noticias como negociador e impulsor de las alianzas entre el PRD y el PAN, para los procesos electorales de 2017, que como interlocutor en la atención de la problemática local. Y en medio de todo ese panorama, en Cuernavaca y en todo Morelos, las cosas siguen de la patada.

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