Opinión

Exijamos lo imposible

Después de tres días de sesiones extenuantes, la Asamblea General Politécnica llegó a conclusiones monumentales. La primera de ellas: el paro indefinido (sin albur y sin jactancia) de clases y actividades en esas casas de estudio. En un documento de mil 700 palabras, unas ocho cuartillas, los muchachos del Poli han hecho un viaje a la raíz de la educación de todos los tiempos.

El resolutivo (gran palabra), como le llaman, está formado por 10 puntos de exigencias que Gil leyó con los ojos de plato. Gilga toma un puñado de citas de ese documento y lo arroja a esta página del fondo.

El punto 1 del resolutivo no trepida al afirmar que “la SEP no puede cancelar la aplicación del Reglamento Interno del IPN aprobado el 24 de septiembre, toda vez que no tiene vigencia, pues no fue publicado en la Gaceta Oficial del IPN, por lo que se exige su cancelación”.

Ah, mentes chicharrinas, Gil las admira: el reglamento que nunca se aprobó ni entró en vigor, no puede ser desconocido por la SEP, por lo que se pide que se cancele. Mecachis en veinte.

El punto 3 es una belleza y Gil lo pone aquí como una gema invaluable: “Considerando que una de nuestras peticiones fue la democratización de los procesos de elección, con base en la Fracción II del artículo 13 de la ley orgánica del IPN, desconocemos a cualquier director interino que nos sea impuesto, por lo tanto demandamos una elección inmediata mediante voto universal, libre, secreto y directo de alumnos, personal docente y personal directivo”.

Pásenle a tomar atole. El director del IPN será votado y háganle como quieran. Yo voto por el Chencho para director del Poli, el caón es buena onda y le gusta chupar sus caguamas en el camellón (on-on).

El titular del titular

Los chachos de la asamblea le dieron vuelo a la hilacha y en el punto 7, inopinadamente (gran adverbio) afirman: “Hacemos responsable al titular del Poder Ejecutivo Federal por cualquier daño físico, psicológico, académico, moral o de cualquier otra índole que atente contra la integridad personal de los miembros de la comunidad politécnica, y de otras instituciones educativas y no educativas que hayan dado muestra de apoyo y solidaridad al movimiento del IPN”. Daño de cualquier índole puede ser un daño sexual, deportivo, musical, burocrático, ¿cierto? Y a Gamés le da gusto que lo incluyan porque él simpatiza con estos chamacos combativos. Así las casas (muletilla inmobiliaria), si algo le pasa a Gil, el culpable será el titular del Poder Ejecutivo Federal; ese titular ¿es el presidente? Con tanta pomposidad a Gilga se le cruza el cableado.

La asamblea politécnica no se anduvo con pequeñeces. Oiga esta exigencia del punto 8 del pliego petitorio: “Exigimos que en el Presupuesto de Egresos de la Federación para el ejercicio 2015 se establezca el incremento del 8% del Producto Interno Bruto al presupuesto de la educación, así como el 2% del PIB para investigación, ciencia y tecnología. En ambos rubros deberá contemplarse el aumento a los recursos para el IPN”. Gil se dio una machincuepa doble en el mullido sillón. En este punto, Gamés no está para nada de acuerdo ¿por qué el 8 y el 2% del PIB? No sean neoliberales, jóvenes, pidamos el 15 y el 6% de incremento para el 2015. Así nomás de un plumazo, pácale, el 15 y el 6. ¿Estamos?

Exigen garantías


Ésta es la miga del documento, pero hay puntos culminantes: “Exigimos que se garantice con mecanismos concretos e interlocución directa con las autoridades competentes como la Secretaría de Gobernación, la Secretaría de Salud Pública, la Procuraduría General de la República, el Gobierno del Distrito Federal, la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal, la Comisión Nacional de Derechos Humanos, la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal y organismos no gubernamentales de derechos humanos así como el abogado general del IPN, que no habrá ninguna represalia, coerción o intimidación a nivel administrativo y académico para toda la comunidad politécnica”.

¡Boinas! Los muchachos exigen que todo el mundo les garantice la seguridad, pero les faltó enumerar a las autoridades civiles y militares del planeta Marte. Ahí hay mucho autoritarismo y en una de ésas se descuidan y sopas, expulsión injusta de las escuelas marcianas que, según se dice, son sumamente exigentes con los contenidos marcianos de educación.

Todo esto pasa cuando se redacta un pliego petitorio bajo los efectos venenosos de la megalomanía. Es que de veras. Ya, digan la verdad, ¿los ayudó el espíritu de Capulina a redactar e imaginar este textazo?

La máxima de Quevedo espetó desde el ático de las frases célebres: “La soberbia nunca baja de donde sube, porque siempre cae de donde subió”.

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX