Opinión

En mis finanzas, miedo sin pánico 

 
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Donald Trump

En columnas recientes he venido señalando la preocupación en el ámbito de las finanzas personales por el triunfo de Trump. Al respecto, recibí un comentario en Twitter que decía: “la palabra afectará, catástrofe, miedo, etcétera; sólo provoca desinformación y pánico inexplicable”. Considero importante matizar esta aseveración.

En principio, debemos reconocer que el miedo es parte inherente al ser humano, quien eleva su nivel de adrenalina cuando percibe un peligro y genera una respuesta que le ayuda a actuar en forma oportuna. Si bien no estamos en medio de la jungla, sí nos hayamos expuestos a riesgos financieros en donde un 'cierto grado' de nerviosismo agudiza los sentidos. El aspecto central es combinar ese impulso con la racionalidad para tomar una mejor decisión y evitar la parálisis o una acción inadecuada.

Insisto, hoy las expectativas sufren el peor escenario posible. Es necesario saber las consecuencias de ello e incorporar a nuestra visión la frase '¿qué pasa si…?' e ir elaborando alternativas de salidas. Tener opciones permite instrumentar las precauciones requeridas.

Del otro lado de la moneda, decir 'no pasa nada' es totalmente inconveniente, porque en esa actitud está muy lejos la solución y la prevención. Hay una confianza por arriba de lo normal que nubla los juicios. Puede ser una reacción para evadir las respuestas incómodas, como cortar gastos o buscar otro empleo.

Investigaciones descubrieron que tendemos a ser en exceso optimistas y las predicciones subestiman los eventos negativos. Esto impide actuar a tiempo e induce a errores en el ahorro, inversión, endeudamiento o previsión.

Sin caer en el extremo del pesimismo, identifiquemos los factores detrás de la incertidumbre y aprovechemos para construir planes de contingencia.

Desde un punto de vista neurológico, han encontrado que al elevarse el estrés también aumenta la productividad, mientras no se convierta en ansiedad o pánico porque ello incapacita para adoptar una resolución óptima y tiende a paralizar.

Bajo una óptica de corto plazo, existen escenarios que literalmente parecen el fin del mundo, pero bien manejados es factible salir avante para pasar a nuevos desafíos. El quedarse estacionado en el problema conduce a dejar de aprender de las equivocaciones del pasado y la pregunta esencial sería: ¿Qué hice mal y debo corregir en el futuro?

Estoy seguro que como país y como personas saldremos fortalecidos.

Twitter: @finanzasparami

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