Opinión

El verdadero riesgo para el TLCAN

 
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Trump, un riesgo para el TLCAN. (Especial)

Si el tipo de cambio del peso frente al dólar es un termómetro del nivel de preocupación que existe por las negociaciones para modernizar el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica, entonces debemos concluir que, pese al duro discurso de Lighthizer el miércoles pasado, la primera ronda terminó tranquila.

El 15 de agosto, en la víspera del arranque de este proceso, el dólar llegó hasta 17.87 pesos y el viernes cerró en 17.70 pesos.

Si usted ha negociado alguna vez cualquier trato, sabe que no comienza poniendo sobre la mesa todo lo que está dispuesto a dar. Y, en contraste, pide todo lo que quisiera, aunque sabe que lo más probable es que obtenga solo una parte.

La negociación se trata precisamente de encontrar los puntos intermedios, que sean aceptables para las partes. Si el acuerdo fuera pleno, entonces ni para qué sentarse, bastaría con intercambiar documentos que se firmarían de inmediato.

Y si el desacuerdo fuera absoluto, entonces, el sentarse a negociar también sería tiempo perdido.

Bajo esta lógica, podemos considerar que el saldo más importante de este ‘primer round’ es que las tres partes se sentaron a conversar, y que establecieron las bases para seguirlo haciendo a partir del 1 de septiembre.

En el comunicado emitido ayer aparece el calificativo de “acelerado” para este proceso, lo que explica que la próxima ronda se proponga para dentro de solamente nueve días.

En lo que se refiere al contenido de la negociación, desde esta primera ronda se decidió abordar temas álgidos, como el de las reglas de origen.

Como usted sabe, este asunto se refiere al porcentaje de contenido regional que un producto debe contener para que pueda comerciarse libre de aranceles.

Lighthizer sugirió la posibilidad de que las reglas de origen especificaran contenido específicamente estadounidense, lo que no fue aceptado por México y Canadá. Pero, además, también generó rechazo de los fabricantes de autos.

Aquí veremos seguramente un buen jaleo a lo largo de la negociación.

Otro de los temas que, desde el comienzo causaron ruido es el relativo al capítulo XIX, sobre solución de controversias. Estados Unidos insistió en pedir su desaparición. Sin embargo, si Canadá percibiera esa posición como inamovible, ni siquiera se hubiera sentado en la mesa, pues para ellos es inaceptable.

En realidad, el riesgo real de la negociación no son las diferencias en los temas específicos, por más que existan sino los exabruptos de Trump.

A punto de comenzar las negociaciones del Tratado, Trump disolvió sus consejos de asesores empresariales luego de que algunos de ellos empezaron a desertar tras las actitudes vacilantes de Trump, luego de la violencia racial en Virginia.

Además, la determinación de despedir a Steve Bannon el viernes pasado expresa cuán volátil puede ser la voluntad de Trump.

Quien fue visto como el ‘hombre fuerte’ de la Casa Blanca por haber sido en alguna medida artífice del triunfo del candidato Republicano, fue corrido sin contemplación.

Existe el riesgo de que en algún mal día, Trump piense que Lighthizer, su Representante Comercial, es demasiado blando y que lo despida, poniendo en peligro toda la negociación.

El verdadero riesgo es lo impredecible del comportamiento del presidente de Estados Unidos.

Y, en todo el proceso de negociación, desde el arranque y hasta el último día, se mantendrá ese riesgo.


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