Opinión

El “tsunami” del PAC sorprende en San José; golpe a Chinchilla

“Una ola ha surgido como un gran tsunami, barriendo para siempre a la política tradicional”, resumió ayer un efervescente Luis Guillermo Solís, abanderado del Partido Acción Ciudadana (PAC), al explicar su inesperado triunfo en la primera vuelta electoral en Costa Rica. Puede haber exagerado, pero nadie negaría que su avance constituye un rotundo golpe a todo lo que simboliza el gobierno de la presidenta Laura Chinchilla y su delfín, Johnny Araya.

Al peor estilo blanquiazul, Chinchilla, el exalcalde de San José, Araya, y el Partido de Liberación Nacional (PLN) –que por cierto tendrá la fracción legislativa más débil de su historia, señaló La República– lanzaron una “campaña de miedo” contra José María Villalta, legislador y candidato del izquierdista Frente Amplio, que, se suponía, representaba la mayor amenaza para el continuismo gracias a sus propuestas para salir del acuerdo de libre comercio centroamericano con Estados Unidos y despojar de su inmunidad por corrupción a los altos funcionarios como la mandataria saliente, el Ejecutivo más impopular de los últimos veinte años.

Comunista

Villalta fue presentado como un aspirante comunista y chavista, favorable al matrimonio gay; al final, se logró el objetivo al reducir su votación a 17 por ciento, pero el beneficiario del voto de castigo para el gobierno, entre 13 candidatos, fue Solís, historiador de 55 años que ha trabajado en administraciones previas del PLN y fue embajador en Panamá.

Chinchilla deja a la economía de Costa Rica inmersa en las peores dificultades de los últimos 30 años; para el desempate en abril, Solís tendrá que mejorar su oferta, si quiere ser el primer presidente en medio siglo que no pertenece al duopolio PLN-social cristianos.