Opinión

El tipo de éxito que se adapte a ti


Envíale tu pregunta a Richard Branson


Pregunta: Haré mi primer viaje de negocios el mes próximo para conocer a potenciales proveedores en China. ¿Tiene algún consejo sobre qué esperar y cómo comportarme? Tengo 22 años de edad, ¿debería usar un traje sastre y dejarme crecer la barba para que me tomen más en serio?


— Simon Stanfield, Londres

Respuesta: Simon, me alegra oír que estás planeando con anticipación, pero ¡yo no dejaría de afeitarme todavía!

Vas a estar bajo algo de estrés mientras negocias a favor de las necesidades de tu empresa en circunstancias poco conocidas; tu objetivo mientras te preparas debería ser evitar ponerte en una situación en que repentinamente te sientas menos seguro de ti mismo, ya sea porque estás vestido inapropiadamente o porque no sabes qué requiera la etiqueta de negocios local.

Pero es divertido que me pidas a mí, entre todas las personas, una opinión sobre un atuendo formal. En los primeros días de Virgin, el personal acostumbraba decir en broma: “El día en que veamos a Richard usar un traje para una reunión con el gerente del banco, ¡sabremos que estamos en problemas graves!”

Desde que Virgin comenzó en la industria de la música, trabajando con artistas como The Sex Pistols, Boy George, The Rolling Stones, Genesis y otros, nunca se esperó que yo usara trajes de raya, sombreros hongo y sombrillas enrolladas, típicas del conservador mundo empresarial británico. Hasta estos días, no tengo muchos trajes.

Para cuando lanzamos Virgin Atlantic Airways, en 1984, donde el código de vestimenta de negocios era más formal, mi estilo ya estaba muy arraigado; asumí la actitud de que lo que veían era lo que recibían. En ese entonces, favorecía los pantalones de pana y los suéteres holgados, y descubrí que no marcaban ninguna diferencia en mi capacidad para negociar. El equipo ejecutivo de Virgin Atlantic ni una vez me convenció de usar algo más formal que un saco e, incluso entonces, la ocasión tenía que ser bastante sofisticada para que sucediera.

Sin embargo, siempre empaqué un saco para los viajes de negocios a Asia. Ciertamente sería aconsejable que llevaras un traje, o al menos un saco y un par de pantalones elegantes, y quizá dejaras los jeans desgastados en casa.

Dicho lo cual, deberías tener en mente con quién te reunirás. En visitas recientes a Japón y China he notado un marcado relajamiento en los códigos de vestimenta anteriormente rígidos. En los sectores de tecnología e Internet, los trajes y corbatas ahora son raros. Por otra parte, si necesitas negociar con banqueros, representantes de gobierno o ejecutivos de una corporación respetada, encontrarás que el código de vestimenta todavía es extremadamente formal siguiendo los estándares occidentales. Quizá pudieras descartar la corbata, pero omitir el saco probablemente se consideraría grosero.

En Asia, yo me inclinaría por la cautela y vestiría ligeramente de manera más conservadora para las reuniones. Si te sientas con alguien que es mucho mayor, probablemente apreciará tu estilo. Si tu contraparte vistiera informalmente, siempre puedes quitarte el saco.

También es importante planear la logística de cómo llegar a cada reunión. Esto aplica especialmente en China, donde una de las mayores meteduras de pata que puedes cometer es llegar tarde, lo cual es visto como irrespetuoso. Incluso llegar unos minutos después de lo programado es problemático, así que asegúrate de dejar tiempo para cualquier dificultad que pudiera surgir. El tráfico en Pekín y Shanghái es absolutamente brutal, pero nunca se considera una excusa válida para llegar tarde; créeme, lo aprendí de la peor manera.

Si llegas a tener duda sobre algo, espera a ver lo que tus anfitriones hacen y sigue su ejemplo, aunque puede ser un poco complicado en algunas ocasiones. En un embarazoso almuerzo de negocios en Japón en los años 80, vi desalentado que me habían presentado un platillo de pescado crudo. El sashimi no era aún popular en Occidente, por ello no sabía lo delicioso que era, y no lo vi como comida. Solo lo picoteé, sintiéndome tan desesperado que incluso oculté una parte en una servilleta, pero fue penoso; en retrospectiva, simplemente debería haberlo comido ¡y disfrutado!

También recuerda que forjar relaciones personales es especialmente importante cuando hagas negocios en China, así que, mientras estés ahí, haz todo lo que puedas para desarrollar amistades con personas a las que les interese el éxito de tu empresa. Ten en mente que las ocasiones sociales tienden a ser sólo eso; los negocios a menudo no se discuten después de las horas de oficina. Habrá muchas bebidas alcohólicas y necesitarás manejarlo sin ponerte en ridículo. Todo es buena diversión y conforme forjes confianza con tus contrapartes chinas, encontrarás que el error ocasional tuyo o de ellos no importará tanto, porque podrán reírse de él juntos.

Que tengas un viaje grandioso a Asia, ¡y buena suerte con los resultados para tu negocio!