Opinión

El Papa Francisco

 
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para francisco

Escribo esta nota, obligado por las circunstancias, antes de la llegada a México del Papa Francisco. Su llegada y sus mensajes, sin duda, han creado una gran expectativa.

“Me acercaré a la madre y pondré a sus pies todo lo que llevo en mi corazón. Es lindo poder visitar la casa materna y sentir la ternura de su presencia bondadosa. Allí la miraré a los ojos y le suplicaré que no deje de mirarnos con misericordia, pues ella es nuestra madre del cielo”, dice el Papa Francisco.

El milagro de la Virgen de Guadalupe, sin duda, conmueve a propios y extraños, a mexicanos y extranjeros, a católicos y a quienes profesan otra religión, a políticos y a ciudadanos de a pie, a creyentes y a no creyentes. Dentro de unos cuantos años se cumplirán 500 años de la aparición de nuestra virgencita, nuestra amada madre, la madre de todos los mexicanos. Lo que ha hecho Dios por nosotros, por nuestro país, al plasmar en la tilma de Juan Diego la figura de la Virgen de Guadalupe, su madre, nuestra madre, es inaudito. El Papa Francisco lo sabe y será muy interesante escuchar sus comentarios después de su visita a nuestra Basílica de Guadalupe.

El Papa Francisco, cuya presencia en nuestro mundo político será de particular importancia y despertará el mayor interés.

Dicen las notas periodísticas (Reforma, 9 de febrero) que el Papa ha dicho “…que no busca tapar, sino más bien denunciar la corrupción y la violencia generada por el narcotráfico en el País. El México de la violencia, el México de la corrupción, el México de los cárteles, no es el México que quiere nuestra Madre”.

Y tiene razón el Papa Francisco. Ese México no lo quiere nuestra Madre, la Virgen de Guadalupe, ni los mexicanos que vivimos y queremos entrañablemente a nuestro país. El problema, sin embargo, no cede, al contrario, parece aumentar día con día. Los narcotraficantes conquistan territorios, buscan involucrar a los que ocupan el poder y pervierten a nuestra juventud, a adolescentes que apenas rebasan los 14 años y que ven en el dinero y el poder, una forma de vida que aunque limitada probablemente en tiempo, les ofrece lo que, según ellos, no podrán conquistar por su propio esfuerzo. El daño que causa el narcotráfico es inmenso y a él estamos expuestos permanentemente, día con día, a todas horas.

La autoridad, responsable absoluta de atacar este problema, no ha hecho lo suficiente ¿Por incapacidad? ¿Por corrupción? ¡Sí! la corrupción está presente, no hay duda, y asoma por todo nuestro territorio su horrible rostro.

Surge para atacar este problema, una iniciativa ciudadana de gran valor. La iniciativa #Ley3de3” impulsada , según nos dice la politóloga Denise Dresser, en el Reforma del pasado 8 de febrero “…por mexicanos que se niegan a rendirse en la lucha contra la corrupción en México… una corrupción que le cuesta al país 9 por ciento del PIB anual, 347 mil millones de pesos al año que van del erario a la cloaca… la transa institucionalizada: el enemigo público número uno… los que han armado la iniciativa ciudadana #Ley3de3 con la esperanza de reunir 120,000 firmas para que el Congreso se vea obligada a debatirla , dictaminarla, votarla”. Una iniciativa que, de aprobarse, obligaría a los funcionarios públicos a revelar información sobre sus recursos y la forma de obtenerlos, información que hasta la fecha permanece oculta.

Sí, el Papa Francisco conoce sin duda la cloaca de la corrupción en la que estamos metidos y la violencia que de ella se deriva ¿Cómo abordará el tema? Esperamos con gran interés sus comentarios, pero sobre todo, los ciudadanos estamos obligados a presionar a la autoridad para que cumpla con su deber y logre que la corrupción y la impunidad vayan abatiéndose día con día, sin prisa pero sin pausa.

¿Será posible? La esperanza es lo último que debemos perder. El voto razonado en donde expongamos a políticos corruptos que pretendan ocupar un puesto público es una de nuestras armas y debemos utilizarla.

Hago votos, pues, porque la visita del Papa Francisco se traduzca en la concientización de nosotros, los mexicanos, para actuar y no sólo criticar y lamentarnos.

Mañana será otro día.

Presidente de Sociedad en Movimiento.

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