Opinión

El maíz transgénico
y el congreso de la CNC

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Existe una mediocridad inconmensurable en quienes defienden el progreso en México. Tomemos el caso del maíz transgénico. Sus defensores son pocos. No obstante, sus detractores son muchos y vociferan con regularidad. Ahí está Greenpeace con sus prejuicios diciendo que el maíz transgénico pone “en riesgo el derecho humano a un medio ambiente sano, a los más de 600 platillos culinarios que emplean maíz mexicano y a las 59 razas de maíz y las miles de variedades de este grano que existen en México”. Pamplinas.

Los detractores del maíz transgénico salen hasta por debajo de las piedras. Marchan, escriben, gritan...

Por ejemplo, Antonio Turrent publicó en La Jornada que Monsanto actúa bajo “razones de estrategia mercadotécnica” (como si eso fuera pernicioso), y dice que en 2012 el Senado “se dejó convencer para cambiar la Ley Federal de Variedades Vegetales al modo Monsanto”.

Los detractores del maíz transgénico manipulan. En el portal de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad se publica una nota firmada por Emir Olivares en la que se cita a Elena Álvarez-Buylla, investigadora del Instituto de Ecología de la UNAM. Según ella, “en Estados Unidos –el mayor consumidor de transgénicos en el mundo– sus ciudadanos han experimentado afectaciones, ‘por ejemplo, el autismo ha aumentado considerablemente: en 1975 había un caso entre cada 5 mil individuos, en 2010 el índice es de uno entre cada 68’”.

Maliciosamente la nota vincula esta prevalencia al maíz transgénico. Pero es una manipulación. El Center for Disease Control de Estados Unidos reporta que entre los verdaderos factores de riesgo para presentar desorden por autismo se encuentran más bien el hecho de nacer de padres de edad cada vez mayor, o el nacer prematuramente.

Pero el misterio más importante del maíz transgénico es por qué el gobierno de Enrique Peña ha sido incapaz de masificar su adopción. La Sagarpa y Enrique Martínez podrán decir que el caso está en los tribunales, que tal juez dictó tal o cual suspensión; o que ya pronto emitirán los permisos. Pero resulta inquietante saber qué le impide al gobierno instrumentar una solución dramática, como lo hizo con el Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca o con las nuevas medidas estrictas para importar autos usados desde EU.

Hoy el presidente Peña inaugurará el 77 Congreso Extraordinario de la Confederación Nacional Campesina, en Durango. Veremos si ahí el gobierno se decide a lanzar un mensaje de progreso definitivo. Porque para como están las cosas en la economía global, no se antoja suficiente que vaya a hablar sólo de apoyos o cadenas de valor. Al campo hay que transformarlo integralmente. Los transgénicos pueden auxiliar en eso.

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