Opinión

El ‘impuesto’ de la inseguridad y violencia

 
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Impuesto

Si bien México no responderá a la reforma fiscal de Estados Unidos (EU) con una reducción del impuesto a los corporativos, porque sería con cargo a la deuda pública, algo tendrá que hacer y pronto.

Nuestro país tendrá que reaccionar rápido ante el cambio fiscal de EU, que puede tener implicaciones importantes, sobre todo en la competitividad, advirtió Manuel Herrera, presidente de la Concamin.

“Sin duda tendremos que reaccionar para rápidamente emparejar la cancha (fiscal) con nuestro principal socio comercial”, dijo al reportero.

El líder de los industriales destacó que muchas empresas internacionales están instaladas en México, precisamente para aprovechar la capacidad exportadora y la competitividad.

A México no le queda otra más que, seguramente ya para la próxima administración, considerar una reforma fiscal que amplíe la base de contribuyentes, baje las tasas de impuestos en general y contemple la posibilidad de un IVA generalizado, esbozó Jorge Suárez-Vélez, economista mexicano en Nueva York.

“Pero particularmente es importante que nos quitemos de encima otro gravamen onerosísimo, que es el impuesto de la inseguridad y la violencia”, subrayó el analista.

Empresas nacionales y extranjeras realizan en México un gasto considerable a causa de los robos, la extorsión y la seguridad de sus ejecutivos, dijo.

“Ese enorme impuesto nos lo tenemos que quitar urgentemente”, enfatizó Suárez-Vélez.

En opinión de Sergio Luna, director de Estudios Económicos de Citibanamex, no tiene que haber necesariamente una respuesta quid pro quo a lo que ocurre en EU, en un esfuerzo por tratar de hacer nuestro régimen fiscal más competitivo.

“No podemos reducir los impuestos a costa de un mayor endeudamiento… en ese sentido, lo que habría que considerar más bien es cómo aumentamos la competitividad que ofrece México, incluso por otros canales:

“Mejoras, por ejemplo, en el Estado de derecho y en el ambiente de seguridad pueden ser tan importantes como el tema tributario”, coincidió el especialista.

Reforzar la confianza es una de las prioridades en el país y para lograrlo no hay recetas mágicas, se tiene que fortalecer previamente el Estado de derecho, planteó por su parte Gustavo de Hoyos, presidente de la Coparmex.

“En este fortalecimiento del Estado de derecho, que tiene que ver con abatir la inseguridad y enfrentar realmente la corrupción y el fenómeno de la impunidad, están en buena parte las respuestas que requiere el país”, puntualizó.

Si no atacamos de fondo el reto del Estado de derecho, difícilmente podría generarse mayor confianza en México, dijo el representante de los patrones.

Cuando no hay confianza, los consumidores limitan sus compras, sobre todo de bienes de consumo duradero, y las empresas limitan el alcance de sus inversiones por la falta de certidumbre en el mediano y largo plazos, remató.

El nuevo marco tributario de EU tendrá impactos en la economía global y particularmente sobre México, lo que obliga a tener un debate serio sobre lo que se puede hacer para mejorar nuestro sistema fiscal.

Pero mientras se da una respuesta política -lo que seguramente ocurrirá en la siguiente administración- una buena reacción puede ser el reforzamiento de la confianza y el Estado de derecho en México.

De lo contrario, a los efectos de la inseguridad sobre la inversión existente, habrá que agregar las repercusiones del cambio tributario en EU, el más importante desde mediados de los años ochenta, que podría modificar decisiones sobre la inversión nueva en México.

Twitter: @VictorPiz

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