Opinión

El ‘granadazo’ urbano
de Mancera

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La semana pasada Miguel Ángel Mancera cesó al secretario de Obras y Servicios acusado de probable conflicto de intereses. (Cuartoscuro)

El área conocida como Nuevo Polanco es un caos urbano de varias dimensiones. La saturación de vialidades y la escasez de opciones de movilidad hacen que quienes acuden a los fastuosos edificios de oficinas o habitacionales que ahí han sido construidos padezcan todos los días, incluidos fines de semana, las consecuencias de una planeación (no se rían) con pies de barro.

El caso ha sido estudiado por alumnos de la maestría de Desarrollo Urbano de la Iberoamericana. Juan Carlos Finck, Guillermo Ortiz y Rodrigo Ducoing presentaron una investigación sobre Nuevo Polanco, cuya problemática queda más que clara al leer en el reporte de estos estudiantes que de 2010 a 2013 la zona duplicó su población, pasando de 36 mil 726 habitantes a 72 mil 179. Proyecciones de ese mismo estudio apuntan que en 2020 la población estará en el orden de 350 mil.

Aunado a lo anterior, la investigación detecta las siguientes problemáticas en ese polígono: “escasa movilidad, ya que la zona está muy saturada. Existen barreras físicas para accesos y salidas de esta zona (río San Joaquín, Periférico y Circuito Interior son una barrera física para comunicar con las zonas colindantes). Infraestructura deficiente para la movilidad peatonal y ciclista, además de contar sólo con una estación de Metro dentro de la zona. Carencia de paraderos.
Falta de ordenamiento en transporte público. Los servicios se encuentran concentrados, lo que genera atracción y provoca saturación y congestión en la zona”.

Buena parte del caos es por la cantidad de población flotante que acude diario a la zona, que pasó de 80 mil 788 en 2009 a 122 mil en 2013. Se realizan 210 mil viajes a la zona diariamente. De ellos, sólo 13 por ciento son de residentes. ¿Cómo llegan el resto de personas al Nuevo Polanco? En automóvil 103 mil (49 por ciento), en colectivo 63 mil (30 por ciento), en taxi 17 mil (8.0 por ciento), en Metro 11 mil (5.0 por ciento) y el restante 8.0 por ciento corresponde al rubro “otros”.
(http://www.maestriaenproyectosparaeldesarrollourbano.com/mpdu/images/katerine/evaluaci%F3n%20de%20instrumentos%20nuevo%20polanco.pdf) “En un trayecto que antes te tomaba cinco minutos, ahora te puedes tardar 40 minutos o más. Y no tienes alternativas viales”, me dijo ayer Alberto, un vecino de la zona desde hace diez años. A pesar de todo lo anterior, el gobierno de Miguel Ángel Mancera ha anunciado que otorgará “facilidades administrativas para la tramitación de licencias, permisos y autorizaciones” para desarrollar la zona denominada Granadas, que está en el corazón de Nuevo Polanco. Lo anterior, dado que fue publicado sin mucho ruido en la Gaceta Oficial del Distrito Federal el 17 de abril, ha sido visto como un albazo por especialistas como Ricardo Pascoe. (http://bit.ly/1IaaH9r)

La administración capitalina que eligió el lema de “Decidiendo Juntos” lanza de nueva cuenta un proyecto sin que mediara una discusión ciudadana al respecto. ¿De qué sirve una elección delegacional o de asambleístas si el gobierno central es el que decide unilateralmente materias tan esencialmente vecinales como el desarrollo urbano?

El 29 de abril, la Gaceta Oficial del DF publicó el acuerdo mediante el que, tomen aire, se constituye el Sistema de actuación por cooperación, para el mejoramiento y consolidación sustentable del desarrollo urbano de la zona denominada Granadas, en la Delegación Miguel Hidalgo.

Y aunque en ese acuerdo se habla de obras de mitigación que tendrán que emprender los desarrolladores que ahí quieran construir, a la vista de los resultados en Nuevo Polanco no hay espacio para albergar esperanzas de que habrá una mejora urbana. “No hay nada de información. Nadie te consulta”, se queja Alberto cuando le comento del anuncio del GDF. Mancera ha dispuesto dar un golpe a la movilidad en Miguel Hidalgo. ¿Y el de “Decidiendo Juntos”?

Twitter: @SalCamarena

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