Opinión

Consolidar América
del Norte

SYRACUSE, NY.– La profundización de la integración y la cooperación entre México, Canadá y Estados Unidos resultará en beneficio de los 450 millones de norteamericanos y constituirá una base firme para fortalecer la influencia de Estados Unidos (EU) y sus vecinos en el destino del mundo.

Esta es la premisa central del reporte "América del Norte: tiempo para una nueva perspectiva", recientemente publicado por el Consejo de Relaciones Exteriores de Nueva York, uno de los centros de investigación más influyentes del país.

El reporte es producto de las deliberaciones de un grupo plural de estadounidenses –académicos, empresarios y representantes sociales– encabezados por dos líderes con señalado interés en México: Robert Zoellick, expresidente del Banco Mundial y cercano colaborador de los presidentes Bush padre e hijo, y David Petraeus, general retirado, exdirector de la CIA y comandante de las operaciones en Irak y Afganistán. La investigación y redacción estuvo a cargo de la experta del Consejo en México, Shannon O´Neil. Para asegurar que América del Norte sea una prioridad para la política interna y exterior de EU, se recomienda nombrar un “campeón” en Washington: un funcionario de alto nivel que vele por los intereses regionales de una manera transversal en los tres niveles de gobierno y las dependencias federales.

¿Por qué ahora? Por el mejoramiento del panorama energético de la región. Los descubrimientos de gas de lutita (shale gas) y nuevas tecnologías de exploración, han permitido que Estados Unidos esté a punto de convertirse en el primer productor de petróleo del mundo. Por tanto, concluye el reporte, las condiciones están dadas para que América del Norte se convierta en una fortaleza energética global.

Segundo, la caída relativa del interés en China por los inversionistas de EU y la renovado inclinación hacia las economías contiguas, México y Canadá. Finalmente, las reformas estructurales que ha realizado el gobierno de Peña Nieto, en especial la energética, han restaurado la predilección de los inversionistas por México. Las menciones a Centroamérica en términos de migración, seguridad y comercio son muy atinadas, pues plantean una América del Norte abierta y sensible a las necesidades de la subregión.

El reporte debe ser un llamado para que mexicanos y canadienses, a través de instituciones como el Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (Comexi) y el Consejo Internacional Canadiense, realicemos una análisis acucioso de sus sustantivas secciones
–energía, medio ambiente, competitividad y comercio, fronteras e infraestructura, seguridad ciudadana y asuntos estratégicos globales. (véase en www.cfr.org/North_America_Task_Force). Los canadienses tendrán que contestar si quieren o no incluir a México en su relación con EU. Hace cinco años, el 5 de julio de 2009, el primer ministro Harper consideró que no, imponiendo visas a los mexicanos (México era el único país de América Latina sin visas). Pero los escenarios cambian y México, con sus reformas y manejo macroeconómico de la última década, está levantando cejas en los circuitos de inversionistas globales.

La voluntad para profundizar la asociación económica con EU ya la expresó el presidente Peña al inicio de su sexenio con la creación de Diálogo Económico de Alto Nivel encabezado por el vicepresidente Biden y el secretario Videgaray. No comparto el gran optimismo del reporte sobre la “histórica reforma energética,” pues su instrumentación está llena de entresijos.

Ahora bien, la pregunta central para México es si debemos forjar una asociación estratégica con EU; es decir, reconocer que estamos en la esfera de influencia de Washington y que en principio somos aliados, no enemigos como reza el nacionalismo mexicano forjado en el siglo XIX y fomentado por el nacionalismo oficial y convenientemente aislacionista. Ser aliados de Washington no significa renunciar a nuestra soberanía y acompañar sin remedio en todas sus aventuras a Estados Unidos. Canadá, por ejemplo, ha sido aliado por décadas y se opuso a la intervención en Irak de 2003. La decisión es sobre seguir siendo observadores o participar en las grandes transformaciones que experimenta el mundo. México ha mostrado que puede ser un líder en retos como el calentamiento global y unas décadas atrás, en la no proliferación nuclear.

Suena bien decir que somos un país de múltiples pertenencias. No contamos, sin embargo, con una asociación estratégica ni con América del Norte ni con América Latina. Sin aliados no contamos. Bienvenido el reporte "América del Norte: tiempo para una nueva perspectiva" por ser un acicate para que los vecinos de Estados Unidos tomemos decisiones.