Opinión

Comité Coordinador del SNA, más que la suma de sus integrantes

 
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Corrupción Pemex

La frustración y el cansancio ciudadanos generados a partir de la impunidad sistémica de los actos de corrupción en el país parecen irremontables. Sin embargo, hoy se asoma una esperanza, que va acompañada de una pequeña sensación de victoria social —pequeña hasta ver sus resultados, potencialmente enormes—. A partir de este día, bajo un esquema de coordinación y colaboración institucional sin paralelo en el mundo, se buscará enfrentar estos males que parecieran ya normalizados en nuestro país, y el hito que representa ese arranque es la instalación formal del Comité Coordinador del Sistema Nacional Anticorrupción.

Las grandes expectativas que la sociedad tiene puestas en este órgano colegiado, encargado de prevenir, detectar y sancionar actos de corrupción no son una gratuidad. Primero, habría que apuntar que, gracias al estupendo trabajo de seguimiento por parte de la sociedad civil, se aseguraron los mejores términos en la conformación del Comité, entre ellos, que su presidencia esté en manos de un ciudadano y no de un funcionario. Este no sólo implica un cambio en las dinámicas de relación interinstitucionales, que serán medidas desde el seno mismo del SNA, sino que pone en la mesa central de debate a la sociedad como corresponsable y motor de lo que ahí deberá suceder.

En segundo lugar, este Comité, según prevé la Ley General del Sistema Nacional Anticorrupción, representa el eje rector del Sistema Nacional Anticorrupción (SNA), tendrá funciones inéditas en la lucha contra la corrupción entre las que destacan las de establecer la política nacional anticorrupción; determinar los mecanismos de coordinación entre sus integrantes y con autoridades de fiscalización, control y prevención de faltas administrativas y actos de corrupción; crear la Plataforma Digital Nacional, y establecer todos los convenios, alianzas y programas necesarios para allegarse de toda la información que requiera su valor.

En tercer lugar, se tiene el ojo puesto en el desempeño de este colegiado porque concentra el potencial de la suma de todas las instancias involucradas, mismas que las mexicanas y mexicanos hemos diseñado para acabar desde distintos frentes con la corrupción y la opacidad: el INAI; la Auditoría Superior de la Federación; la Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción; la Secretaría de la Función Pública; el Consejo de la Judicatura Federal y el Tribunal Federal de Justicia Administrativa. A pesar de que, como hemos hecho patente en el INAI, el trabajo puede ser eficaz y eficiente en cada uno de estos organismos, la lucha aislada y de limitados alcances impide llegar más allá; se espera que el SNA sea ese vaso comunicante del que se desprendan los resultados que reclama la sociedad.

En el establecimiento del Comité aún hay pendientes que ya no deben arrastrarse por más tiempo, como el nombramiento del Fiscal Anticorrupción. En el INAI expresamos nuestro deseo para que esto último suceda a la brevedad posible para su pronta integración al Comité Coordinador del SNA. Sin embargo, no por la ausencia de esta pieza se debe desestimar el trabajo alcanzado hasta el momento y dejar de avanzar en los procesos. Por ahora hay un procurador general que puede iniciar averiguaciones previas relacionadas con sobornos, desvíos de recursos, abusos de poder, fraudes y enriquecimientos ilícitos entre otros delitos.

Con la conformación del Comité Coordinador del SNA comienza a escribirse una nueva página en la lucha contra los males que nos aquejan. Como sociedad debemos fiscalizar sus resultados y dependerá del propio SNA el acallar con resultados las críticas iniciales que lo señalan como un esfuerzo vano o que por su complejidad quedará a deber. No obstante, se observa que las grandes esperanzas son fundamentadas; el éxito del SNA dependerá también de la confianza en el trabajo de las instituciones y en un trabajo ordenado, objetivo y apegado a derecho que el Comité Coordinador del SNA deberá mostrar, coordinar y realizar en todo momento; en suma, de que el total del esfuerzo sea mayor que la suma de las partes.

La autora es comisionada presidente del INAI.

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