Opinión

Coincido con Pablo: Valeria se equivoca

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El indispensable periodista Pablo Hiriart hizo anteayer en estas páginas un análisis muy equilibrado de cómo está el país en este momento: ni muy bien, ni muy mal. Pablo eligió destacar datos que soportan la idea de que el camino no es el incorrecto. Nos recordó que nuestra economía tendrá un mucho mejor desempeño que la de Rusia o la de Brasil, y que nuestra inflación es mucho menor a la argentina o a la venezolana.

Acierta al calificar de “bendita” la decisión de cerrar Luz y Fuerza del Centro, y nos recuerda que a este “país de horror vienen cada año 31 millones de turistas, cifra también histórica. Y exporta bienes por más de mil millones de dólares cada día”. Advierte con razón que “si nos dejáramos llevar por algunos comentaristas y medios de comunicación, estamos tan mal y el futuro es de tal manera negro, que los mexicanos no tendríamos otro camino que cortarnos las venas”.

Ese mismo miércoles, páginas atrás, mi amiga Valeria Moy eligió un argumento equivocado, al afirmar que la confianza de los empresarios del sector de la construcción, el manufacturero y el comercio disminuyó como resultado del escándalo de la 'casa blanca', los conflictos de interés y las licitaciones. Novatona, Valeria dijo que “tal vez, la apuesta pública es que aparezca otro escándalo para que los previos se nos olviden”. Irónica, dice que la lista de los eventos que mermaron la confianza sería larga, y seleccionó las cosas que no le gustaron: “nombrar a tus amigos para que te investiguen sabiendo que ni facultades tienen…”

No pasaron más de siete horas de publicados ambos argumentos cuando el Inegi, Agustín Carstens, la Secretaría de Hacienda y la industria automotriz callaron las voces de aquellos que todo lo ven mal.

El primero informó que la confianza del consumidor se disparó 4.8 por ciento y que con cifras desestacionalizadas hubo aumentos en cuatro de los cinco componentes que integran ese índice. A su vez, el gobernador Carstens dijo en su comparencia ante la Cámara de Diputados que era un “hecho histórico” que la depreciación del tipo de cambio no se hubiera trasladado hacia la inflación. Más tarde nos enteramos que la Secretaría de Hacienda había emitido un bono por mil quinientos millones de euros a plazo larguísimo (100 años) y a una tasa muy baja (4.2 por ciento), y que había gran demanda por nuestro papel.

Finalmente la industria automotriz, imparable, reveló que las ventas domésticas de autos en marzo se dispararon 22.4 por ciento, llegando a 104 mil 902 unidades. Como colofón de estos datos ayer se reportó la inflación para marzo: sigue totalmente controlada en 3.14 por ciento.
Estamos en el camino correcto, aunque alguna minoría —que ciertamente hace ruido— no lo quiera ver así.

Twitter: @SOYCarlosMota

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