Opinión

Clegg trae a decisión makers de Shell

De acuerdo a los datos oficiales de Her Majesty Revenue and Customs, México importa de ese país cantidades sustanciosas de bebidas alcohólicas, productos farmacéuticos (medicamentos), aceites, cosméticos, jabones y plásticos. Por poner un ejemplo: entre agosto y septiembre pasados, los británicos nos facturaron más de 28 millones de libras en bebidas alcohólicas, mientras que nosotros les vendimos poco más de 12 millones de libras en esa categoría. Si consideramos que durante esas fechas se adquirió el alcohol que la gente bebió en Navidad, puede afirmarse que hace cinco semanas los mexicanos andábamos bebiendo mucho más whisky que los británicos tequila.

A los británicos no les va mal haciendo negocios en México. Sus corporaciones de productos de consumo como Unilever, o las farmacéuticas GlaxoSmithKline y AstraZeneca cuentan con filiales de gran tamaño. De ahí la insistencia por estrechar los lazos con nuestro país, algo en lo que han insistido embajadores como Giles Paxman o Judith Macgregor. Ahora el embajador Duncan Taylor será el batsman de la nueva temporada bilateral.

Para lograr esta cercanía, el gobierno británico decidió enviar una delegación de 40 empresarios y funcionarios encabezada por el viceprimer ministro británico Nick Clegg, que hoy llega a México. Clegg posará para la foto en la nueva agencia de autos Aston Martin, justo donde Miguel Mancera tiene el pavimento levantado en Av. Presidente Masaryk y Goldsmith. Luego, dice el programa oficial, el demócrata liberal comerá tacos en El Farolito (aunque más recomendables ahí son los huaraches de cecina de Yecapixtla).

Pero el as bajo la manga de Clegg está en el tema que todo mundo voltea a ver de México: la reforma energética. Por eso el viceprimer ministro trae consigo a funcionarios de Shell, una empresa energética de cartel global que está urgida de proyectos rentables, porque el año pasado se le desplomaron las utilidades de 27 mil 200 a 16 mil 700 millones de dólares, lo que obligó al CEO Ben van Beurden a decir que su empresa vive un momento “lento” y que tienen que lograr una mayor “eficiencia de capital”.

Las baterías comunicativas de la embajada británica estarán centradas en las fotos que se tomará el viceprimer ministro en las ruinas aztecas que visitará en el Centro Histórico, así como en el Año de México en el Reino Unido (2015), que será lanzado oficialmente mañana. No obstante, la verdadera atención británica estará puesta en mirar qué tan real es la oportunidad energética tras la reforma constitucional, por lo que el equipo mexicano deberá ponerse creativo para vender los atributos de este país en consecuencia. Ojalá la venta salga bien. Lo importante es atraer esa inversión.