Opinión

Bahrein, rumbo a movilización el miércoles


 
 
En Bahrein la 'primavera árabe' también se marchita. La pequeña isla enclavada en el Golfo Pérsico, entre Irán y Arabia Saudita, fue igual que Egipto uno de los primeros escenarios del movimiento popular contra la opresión. Pero la matanza del miércoles en El Cairo ratificó que hay 'revoluciones buenas', apoyadas con armas y presiones económicas y diplomáticas por Occidente, Qatar y El Riad, como la de Siria, y 'revoluciones malas', que merecen ser aplastadas e ignoradas.
 
 
En el caso de Bahrein, donde la mayoría chiita ya no soporta a la monarquía medieval sunita, la clasificación de su revuelta quedó muy clara desde que en marzo de 2011 los tanques sauditas y de los Emiratos Árabes Unidos (EAU) --es decir, de Dubai, ese resplandeciente emporio del comercio global-- atravesaron el puente que une al pequeño territorio bahreiní con la península desértica, para demostrar su respaldo incondicional a la familia El Jalifa.
 
 
El periodista Afshin Rattansi, autor de The dream of the decade- the London novels (Booksurge Publishing, 2005) y colaborador de Russia Today y El Yazira, recuerda parte de lo que está en juego aparte del petróleo: con su estratégica ubicación, Bahrein es sede de la Quinta Flota de Estados Unidos, que acaba de recibir al portaaviones USS Nimitz para recordarle a la oposición, y de paso a Teherán, que el doble rasero está más vigente que nunca y que la República Islámica está rodeada. Por más que Amnistía Internacional haya declarado que la nueva ley de seguridad, aprobada este mes, es “una medida draconiana que será usada para justificar la violencia estatal ante las nuevas protestas planeadas para el 14 de agosto”.
 
 
Conspicuo
 
 
Lo advirtió el premier Sheij Jalifa ben Salmán el Jalifa, por supuesto conspicuo miembro de la familia real: las manifestaciones del miércoles, aprovechando el aniversario de la independencia de Gran Bretaña, serán 'enfrentadas enérgicamente', pues la casta militar de El Cairo ya les marcó el camino. Y también lo dijo antes un alto funcionario estadounidense que pidió el anonimato: el paquete de ayuda bélica para Manama aprobado en 2012 por el Premio Nobel de la Paz, Barack Obama, “pretende comunicar” a la monarquía que “todo marcha igual”, gracias a detalles como los mil 400 millones de dólares que Washington le vendió en equipos antimotines y policiales desde 2000.
 
 
Por cierto, apunta Al-Monitor, el sanguinario Abdel Fatá el Sisi, ministro de Defensa y virtual dictador egipcio, fue agregado militar en El Riad y es consentido del príncipe Mukrin, tercero en la línea de sucesión en Arabia Saudita, que prometió a El Cairo desde el golpe de julio 12 mil millones de dólares, cifra que también ayudarán a reunir Kuwait y los EAU.