Opinión

Avances y desafíos
de la política
exterior multilateral

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paris

2015 fue un año en que se realizaron avances importantes en el ámbito de la política global multilateral. 2016 tendrá nuevos desafíos, incluyendo los que se derivan de los mismos avances recientes. La próxima década exige nuevas visiones y mecanismos institucionales; así como líderes morales creativos en México y en el mundo.

1º Después de 15 años en que los miembros de la ONU se habían propuesto en el 2000 los Objetivos y Metas del Milenio para abatir la pobreza, el hambre, el analfabetismo, la insalubridad y muchos otros objetivos económicos y sociales más, fue importante la revisión de los importantes avances alcanzados- particularmente en algunas regiones y países del planeta- pero también las metas incumplidas y los nuevos retos pendientes.

A partir de ese ejercicio pudo establecerse rumbo a 2030 un conjunto más ambicioso de objetivos y metas, que incluyen importantes nuevos derroteros en materia de equidad, inclusión social y desarrollo sustentable, que incluso países ricos se comprometen a cumplir. El reto será avanzar en un marco de mayor complejidad e incertidumbre.

2º Se concluyó en Paris el acuerdo sobre Cambio Climático, que estableció metas más ambiciosas para reducir las emisiones de carbono y combatir el efecto invernadero. Aunque el acuerdo no es vinculante y deja mucha laxitud en el cumplimiento de la meta de mantener el aumento en la temperatura terrestre por debajo de los 2 grados centígrados, se establecen por primera vez compromisos y mecanismos quinquenales de evaluación que prometen mantener los dedos en la llaga y canalizar mayores recursos a la prevención y mitigación del problema.

3º Algunos esfuerzos de la ONU y de grupos multi-regionales permitieron resolver o avanzar en la superación de viejos problemas-Cuba, Guatemala, Colombia- o prevenir conflictos de mayor magnitud en Medio Oriente –Irán y Siria- que presentan hoy acuerdos importantes y opciones viables de solución.

México contribuyó de manera importante en las dos iniciativas globales y comenzó a delinear con cautela su participación en las fuerzas de paz de la ONU, asomándose algunas modestas participaciones futuras.
2016 presenta grandes desafíos globales que esperan nuevas medidas y soluciones efectivas.

Primero, el futuro económico global es de gran incertidumbre. Las economías europeas siguen estancadas con avances limitados en empleo y enfrentadas a inmigraciones sin precedente. Todo ello presiona sobre sus deprimidos presupuestos y el bienestar económico y social y presenta crecientes retos políticos.

China sigue creciendo, pero a una tasa menor debido a la fuerte caída de su demanda externa y a la insuficiencia de la doméstica. Ello repercute negativamente en la demanda de petróleo y de materias primas de África y América Latina y de países de Asia Pacifico que hasta hace 5 años crecían rápidamente. Solo el otro gigante, la India, continúa con alta tasa de crecimiento. En el contexto actual de crisis y devaluaciones de los tipos de cambio, los EUA, con un crecimiento moderado, pero estable se mantienen como puerto seguro para las inversiones financieras.

México, unido a la suerte de nuestro vecino del norte, parece capear mejor la crisis gracias a sus exportaciones de automóviles y autopartes, pero la baja pronunciada en la producción y en los precios del petróleo y otras materias primas, la reducción de la inversión pública y privada y los empleos y salarios deprimidos no ofrecen consuelo.

La situación económica global está demandando nuevas visiones y medidas a en el ámbito internacional como en 2008, pero nada hace pensar que haya alternativas viables de solución que puedan presentarse en la ONU, las instituciones de Bretton Wood , el G-20 o cualquier otro foro global liderado por China y los BRICS. La desigualdad mundial seguirá acentuándose, así como la tentación de migrar. Urge una iniciativa mundial que un adocena de países podrían promover, México entre otros..

Un segundo desafío es el de la seguridad y la paz mundial, donde el mundo sigue padeciendo las consecuencias de los conflictos entre el Islam -cada vez más internamente dividido- y Occidente. Queda claro que los cambios ocurridos a partir de la imposición del Sha, la revolución islámica de Irán en 1976, y la continuación de las acciones irresponsables de los EUA y los principales países occidentales en la región -destacando las guerras de Afganistán y las invasiones de Irak , Libia y Siria, han creado un conflicto colosal político, económico y cultural, que trae aparejadas también grandes migraciones geográficas y que tal vez solo un gran acuerdo multilateral, con la voluntad de los principales protagonistas, puede desenredar. Ningún país, por poderoso que sea, puede enfrentar o resolver hoy sólo este desafío.

El tercer tema que requiere urgente resolución multilateral es el de la producción, tráfico y consumo ilegal de bienes y servicios ilegales, y el combate al crimen organizado, con todas sus complicidades y corruptelas.

El problema es muy complejo y requiere de visiones innovadoras y acuerdos generales, pero también de estrategias y acciones parciales certeras. Aunque hay elementos comunes y vínculos entre sus diferentes variedades y actores, se requieren tratamientos específicos a las diversas drogas, al tráfico de niños o al de órganos, al contrabando y el comercio ilegal de ropa usada o bolsas de marca, DVDs y programas digitales o al tráfico de armas.

En la próxima primavera está prevista una Asamblea Especial de la ONU sobre las Drogas –como la que ocurrió en 1998. Los patrones de producción, comercio y consumo, así como la problemática y las políticas y legislaciones nacionales, estatales y locales asociadas han cambiado radicalmente en los últimos 17 años-incluyendo a nuestro vecino del norte, el principal consumidor. Es hora de actualizar el tratamiento del tema con visión integral y emprender una reforma con sentido común, que avance en las cuestiones de salud pública y en el combate económico y penal efectivo a las redes criminales globales y sus principales protagonistas, no a las víctimas. México debe ser un actor de vanguardia, en alianza con naciones afines.

Finalmente, no debe olvidarse la urgente necesidad de reformar las instituciones globales, democratizarlas y darles mayor legitimidad y eficacia. Nuestra experimentada multilateralista Alicia Bárcena de CEPAL sería una excelente próxima Secretaria General de la ONU.

*Director General de la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial 1993-97

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