Opinión

Así vamos… México: ¿tendencia al estancamiento?

10 febrero 2014 4:20 Última actualización 24 octubre 2013 5:2

 
Juan Castaingts Teillery
 

Las noticias sobre la economía mexicana siguen siendo malas. No son catastróficas, no parece que vayamos hacia una crisis severa, pero sí hay indicios de que caminamos hacia un estancamiento es decir, con pequeños crecimientos y pequeñas caídas.
 

EL FINANCIERO ha seguido con cuidado la evolución de la economía. El martes nos anunció la caída de 2.4 por ciento en el consumo minorista durante el mes de agosto a tasa anual, lo que significa una caída muy importante. En páginas interiores muestra la caída anual en las ventas de bienes duraderos y el contraste entre el aumento registrado hace un año y la caída en éste es impactante pero, dos datos llamaron mi atención: la reducción de 4.5 por ciento en alimentos, bebidas y tabaco y la baja de 7.6 por ciento en artículos para el esparcimiento; dos elementos claves de la vida cotidiana, alimentos y diversión, registran caídas muy severas. Estamos ante un foco rojo importante.
 

Si observamos el comportamiento de las importaciones durante el mismo mes de agosto y a tasa anual, los bienes de consumo crecieron en un 4.2 por ciento. Si integramos la caída del mercado interno con el incremento en la importación de bienes de consumo el resultado es que la producción interna de estos bienes se redujo en lo que respecta a la producción nacional y con un fuerte desplazamiento hacia la importación de estos bienes. Este es un foco rojo alarmante ya que indica sin lugar a dudas, una pérdida de competitividad brutal de la industria interna de bienes de consumo que es un pilar clave de la industria nacional.
 

Si observamos ahora las exportaciones manufactureras, encontramos que las correspondientes a la industria manufacturera registraron, a tasa anual, un incremento muy satisfactorio de 6.2 por ciento impulsado sobre todo, por una enorme exportación de autos (16.6 por ciento). De aquí hay dos conclusiones que sacar. Primero, nuestro sector manufacturero se divide en dos partes cada vez más lejanas entre sí: la industria de exportación que es adecuadamente competitiva y la industria de importación que tiene niveles de competitividad cada vez más problemáticos.
 
Segundo, el sector exportador también se divide en dos partes, el sector automotriz que va viento en popa y el resto de la industria de exportación que camina en un rumbo mediocre.
 

Es bueno que la industria automotriz vaya bien; es muy peligroso depender de un solo sector.
 

Las tendencias al estancamiento van aflorando y no sólo dependen como se ha dicho insistentemente, en el gasto público. Cuando un solo sector de la industria manufacturera funciona bien, los problemas son profundos. Además hay que considerar que la industria automotriz tiene con respecto al resto de la economía, poca fuerza de empuje y poca fuerza de tracción. Poca fuerza de empuje puesto que solo en cierta medida, sus productos se usan como instrumentos de producción en otras industrias y además, como trabaja con poca mano de obra aunque sea mejor pagada, genera pocos ingresos que inciden en el consumo interno. Tiene poca fuerza de tracción ya que una parte substancial de las partes, implementos y equipos que requiere, no son de fabricación nacional sino de importación por ende, la fuerza de tracción existe pero, ésta se realiza en otros países.
 

Una industria nacional con fuerte pérdida de competitividad en empleos sectores del consumo y manteniéndose apenas en la mayoría de los sectores de exportación, requeriría para salir de sus problemas de una cantidad muy alta de inversión. Si hubiese inversión, la productividad mejoraría y con ella la competitividad. Pero observando el comportamiento de la inversión, las esperanzas se desvanecen. La inversión está estancada con tendencia ligera a la baja. Aunque en tasa anual, la inversión bruta fija cayó en 0.4 por ciento en el mes de julio. Es cierto que la caída se debe fundamentalmente a la baja en la construcción. El equipo de transporte juega un papel, pero sirve tanto para importar como para exportar y no resuelve los problemas de fondo que, como se ha visto, vienen de la productividad en el interior de las fábricas y empresas.
 

De la construcción no hablo porque todo mundo sabe que está por los suelos por efecto de excesos y especulaciones realizadas en años anteriores.
 

En fin, con un peso sobrevalorado y altas tasas de interés, no las del Banxico sino las de los bancos comerciales, la perspectiva del estancamiento es elevada.