Opinión

Anaya fractura el Frente

 
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Anaya

El Frente Ciudadano por México ha entrado a su etapa crucial de definiciones, ya que mientras los dirigentes nacionales del PAN, PRD y MC han resuelto mediante asambleas a modo dar su aval a un convenio de coalición, diversos liderazgos como como Miguel Ángel Mancera, Rafael Moreno Valle y otros más, además de grupos de militantes de esos partidos, no están de acuerdo del todo y ya se han pronunciado porque el método de selección del candidato a la presidencia sea abierto a la ciudadanía, posición contraria a los deseos de Ricardo Anaya.

Si Anaya tuviera una postura democrática y de altura de miras, diríamos que el Frente tendría amplias posibilidades de ganar la presidencia, porque llevaría un candidato o candidata surgida del deseo mayoritario de sus simpatizantes. Sin embargo, la obstinación, el autoritarismo y sobre todo la cerrazón del Joven Maravilla por ser él mismo el candidato, llevará a la fractura a la coalición.

La reunión celebrada el pasado viernes entre Margarita Zavala, Mancera y Moreno lanza un mensaje abierto contra la imposición de Anaya, y sobre todo plantea otras alternativas ganadoras al Frente, como es el hecho de que sean los ciudadanos quienes elijan al candidato presidencial de esta coalición de partidos y de esa manera obtener mayor legitimidad ante el electorado.

Para el próximo 14 de diciembre ya deben estar definidos los precandidatos a la presidencia de la República, por lo tanto el Frente Ciudadano por México debe iniciar con el pie derecho su incursión en la contienda política, con una gama de diversas opciones que compitan por esa distinción. De ir con Ricardo Anaya las posibilidades de éxito se limitan dramáticamente a tal grado que no representaría una opción competitiva y ganadora, ni contra de Andrés Manuel López Obrador ni contra el candidato del PRI.

Las diversas encuestas que se han publicado recientemente, en las cuales miden las preferencias de los electores con diversos candidatos del Frente, ponen al líder del PAN debajo de Morena y del partido oficial. Sin embargo, cuando este ejercicio se hace con Margarita Zavala o con Miguel Ángel Mancera, éstos se ubican en primer lugar. Esa es la diferencia.

No entiende Ricardo Anaya que los pasivos que trae son de tal peso que no lo dejarán avanzar rumbo a la victoria. El lastre que representa su patrimonio, como el de su familia política, así como los pleitos que ha comprado con diversos medios de comunicación, en donde, para defenderse, ha utilizado recursos de su partido y de los mexicanos, lo pondrán contra la pared sin siquiera llegar a los tiempos de campaña.

Su carrera política se ha caracterizado por dos cosas, por ser meteórica y por pisar a aquellos que le tendieron la mano en su momento, traiciones estas últimas que tienden a cobrarle la factura.

Don Ricardo tiene la juventud para dejar pasar esta candidatura y en 2024 llegar consolidado y pleno como un buen político y potencial gran presidente, empero su obnubilación por el poder no sólo lo llevará a la debacle, sino con él iría el destino de todo el Frente Ciudadano por México. Por eso decimos que él ha fracturado al Frente y si no es ahora será el próximo 1 de julio de 2018.

Mientras tanto, la bola de paleros que lo rodean le cierra los ojos y le abren los sentimientos de persecución contra sus contrincantes, tal como sucedió con Margarita Zavala, que no descansaron hasta virtualmente expulsarla del PAN. Ahora hacen lo mismo contra otras voces discordantes tanto al interior de ese partido como del PRD y contra todo lo que se oponga a su proyecto. Y no sólo del ámbito político sino también de quien ose publicar algo en contra, como ha ocurrido con El Universal.

Está claro, hay suficientes elementos por los que Ricardo Anaya es repudiado y mal visto entre militantes del Partido Acción Nacional, entre simpatizantes del Frente Ciudadano por México y entre la ciudadanía en general. Por todo ello un buen número de electores, que hoy ven como una buena opción al movimiento frentista, no votarían por él; pero si aun así insiste en querer 'agandallarse' la candidatura presidencial, el resultado no sólo será desastroso en términos de anhelo de grupo, sino que en el terreno de lo personal significará su muerte política.

Así el escenario del Frente. Ya formalizaron convenio de coalición, pero el problema real es que Anaya está aferrado a la candidatura presidencial y si eso sucede, las traiciones y la derrota hablarán por ellos.

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