Opinión

AMLO pintó su retrato en cinco pinceladas

    
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AMLO

Los promotores de López Obrador hacen malabares para atenuar los efectos desastrosos de los arranques de ira de su líder, que en unas cuantas semanas echó por tierra su “nueva imagen” de político maduro y reflexivo gracias a la experiencia de los años.

Es el mismo de siempre. No hay cambio en él, aunque lo retraten dando de comer a las palomas.

1.- No es demócrata. En El Estado de México alegó fraude, robo y despojo electoral, que hasta el día de hoy no puede probar. Si pudiera hacerlo es muy sencillo: ya que tiene todas las actas de casillas, firmadas por los funcionarios y representantes de partido, que diga cuántos votos tuvo Morena. No lo va a poder hacer porque perdieron su partido y su candidata.

2.- Es mesiánico. El domingo fustigó al PRD por no declinar en favor de Morena en Edomex y a sus integrantes los llamó “corruptos”, “paleros”, “inmorales”, “ambiciosos”, “personeros del régimen”, “mercenarios” “sin escrúpulos”. Sin embargo a ese PRD lo convocó a una alianza en los días previos a los comicios. Es el mismo PRD antes de la elección –aliado al PAN en Veracruz y Nayarit, integrante del Pacto por México– que el PRD después de la elección. AMLO se pone en el eje de la moralidad política: si van con él, aunque sea diez días antes de la elección, están perdonados, purificados y son buenos. Pero si no declinan ante él, son mercenarios, corruptos, etcétera.

3.- Es autodestructivo y soberbio. Pudo haber ganado el Edomex si hubiese aceptado una de las tantas solicitudes de alianza que le hiciera el PRD, en público y en privado. Los rechazó con insultos y cuando vio que no ganaría solo les exigió declinar por él sin una negociación política. Ahora que está en buena posición para ganar la Presidencia el próximo año, rechaza una coalición de izquierda de manera violenta y hasta grosera. Morena, PRD y MC juntos serían una carta casi imbatible el próximo año. López Obrador ha optado por quedarse en la banda de los 30 puntos que ha tenido siempre. Va a perder y volverá a gritar fraude.

4.- Son corruptos. Si algo tenía de interesante Morena en la escena política era la limpieza de partido recién formado. Sin embargo no pasó la prueba de la primera elección en serio. Ahí andaban sus candidatos extendiendo la mano para obtener dinero ilegal que financiara sus gastos de campaña, como si fueran poco los 400 millones de pesos que este año les dio el INE, más el dinero que les dan los institutos estatales. Su candidata en el Estado de México fue exhibida por descontar, vía oficio, salario de los trabajadores del ayuntamiento de Texcoco para su grupo político. A los niños se les retuvo la pensión alimenticia para engrosar las arcas de la campaña de la candidata mexiquense. López Obrador no se deslindó de esos actos de corrupción y peculado. Cuando los cometen ellos se vale, o es “un cuatro”, pero si lo hacen los demás son corruptos y mercenarios.

5.- Simpatiza con chavismo. Durante la campaña recibió el apoyo explícito del gobierno venezolano de Maduro a través de su embajada en México. No se deslindó. Los dirigentes de su partido tienen blogs de apoyo a la tiranía de Venezuela. Son sus aliados. Este domingo dijo que “no somos seguidores de ningún gobierno extranjero, ni del de Venezuela con Nicolás Maduro, ni del de Estados Unidos con Donald Trump”. Ese no es ningún deslinde. Son igual de populistas y estatistas. Por eso lo elogió Chávez (2006) y el gobierno de Maduro.

Ahí está el retrato, hecho por él mismo. Es el que nos quiere gobernar a partir de diciembre del año que entra.

Twitter: @PabloHiriart

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