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Enfrenta la democracia en EU su reto más grave

El candidato que gane este martes en la contienda para las elecciones presidenciales en Estados Unidos no podrá olvidar que el sistema democrático de la nación más poderosa del mundo está en crisis.
Edward Luce Financial Times
06 noviembre 2016 20:21 Última actualización 07 noviembre 2016 5:0
Enfrenta la democracia en EU su reto más grave.

El sistema democrático estadounidense se está tambaleando, sea cual sea el resultado de las elecciones. (El Financiero)

Sí, hubo una guerra civil estadounidense y en medio de toda la matanza, los estados del Norte de EU siguieron adelante y llevaron a cabo las elecciones de 1862 y 1864 a tiempo. Fuera de eso, ha habido muy poco en la historia de EU que se compare con lo que está en juego el martes.

Donald Trump, uno de los posibles próximos presidentes de ese país ha pronosticado que los resultados de la elección serán fraudulentos. Todavía existe la posibilidad de una victoria Trump, por lo que su actitud de “mal perdedor” no es comprensible. Hillary Clinton, la otra candidata, piensa que el sistema estadounidense sigue funcionando, excepto por la amenaza de Trump.

El punto de vista de ambos candidatos es incorrecto. El sistema democrático de EU se está tambaleando, gane o pierda Trump el martes.

Imaginemos dos tipos de amenazas: una en la que un oso ataca tu cabaña, la otra en la que termitas la destrozan por dentro. Trump es el oso. La ventaja de una victoria Trump es que él no podría decir que hubo fraude electoral. Todo lo contrario, ¡EU sería grandioso de nuevo! Fuera de eso, sería un desastre.

Muchos predicen serenamente que la democracia en EU mantendría su integridad aún después de una presidencia Trump. Esta opinión se basa en dos suposiciones. La primera es que Trump se rodearía de consejeros y expertos quienes se encargarían de limitar sus peores instintos. La segunda es que aun si el equipo de Trump estuviera formado por locos, la constitución estadounidense corregiría cualquier abuso.

Son demasiado complacientes. Muchos de los consejeros de Trump son tan inquietantes como el candidato mismo, el cual sigue sus propios consejos: “Yo soy mi principal consejero en materia de política exterior y creo que tengo buenos instintos para estas cosas”, dice.

Hay que tomar en cuenta que él ha cuestionado la utilidad de las armas nucleares si no se usan. También les ha recomendado a los vecinos de China que deben adquirir armas nucleares.

La decisión de usar armas nucleares le corresponde solamente al presidente de EU. El Pentágono sólo le puede aconsejar al respecto. Casi todos los republicanos con experiencia en seguridad nacional han firmado una carta advirtiendo que Trump sería el “presidente más irresponsable en la historia del país”.

Entonces hay que analizar su equipo político. Comencemos con Stephen Bannon, su jefe de campaña, el ex director del sitio web de ultra derecha, Breitbart News.

Quienquiera que valore sus derechos protegidos por la Primera Enmienda debería horrorizarse por la mera posibilidad de que Bannon pudiera ser el director ideológico de un Presidente Trump.

Con respecto a la segunda suposición, el sistema de controles y contrapesos de la constitución de EU depende de aquellos que lo ejercen. Dejando a un lado su carácter, Trump no respeta los límites constitucionales.

El último presidente que cruzó los límites fue Richard Nixon. Lo sacaron de la presidencia en 1974 por encubrir la complicidad de su administración en el robo de las oficinas del Comité Nacional Demócrata. El sistema funcionó, pero tardó dos años en hacerlo.

Pero los actos ilegales de Nixon palidecen en comparación con lo que Trump ha prometido que va a hacer. Ha instado, públicamente, a Rusia a hackear la base de datos de los demócratas. También ha amenazado con encarcelar a Clinton, restablecer la tortura, cancelar tratados y librar una guerra comercial global.

Gran parte de lo que Trump ha prometido cae entre la legalidad y la ilegalidad. De cualquier forma, a las cortes estadounidenses les tomaría meses o años para poder llegar a una decisión sobre sus acciones. Y en ese momento sería demasiado tarde para reparar el daño.

DIFICULTADES SI GANA CLINTON

¿Cómo se compararía una victoria Clinton? Claramente, si es elegida, ella no contará con el apoyo político que pudiera haber obtenido al ganar por una mayoría aplastante: ninguna encuesta la ha mostrado con una ventaja cerca de 50 por ciento desde que comenzaron las elecciones.

Los peligros de una presidencia Clinton son sutiles, pero preocupantes. Aun antes de la posible victoria de Clinton, los republicanos se han comprometido a bloquear todos sus esfuerzos. Enfrentará enormes dificultades aun sin tomar en cuenta la amenaza de Trump de declarar un fraude electoral si pierde la elección.

De cualquier manera, los republicanos están resueltos a arruinar la presidencia de la Sra. Cuatro años más de estancamiento político sólo agudizaría la frustración de los estadounidenses.

Lo bueno de un oso es que puedes anticipar su ataque. Las termitas son invisibles. Es difícil saber en qué momento comenzaron a destruir los cimientos.

¿Cuándo y cómo perdieron los ciudadanos de EU la fe en su sistema? No hay consenso. Algunos dicen que se debe a la creciente inequidad. Otros dicen que se debe a creciente tamaño del gobierno. Pero esto no significa que los estadounidenses no puedan recuperar la confianza perdida.

Pero por el momento, EU se está volviendo más difícil de gobernar. Como dijo Abraham Lincoln, una casa dividida contra sí misma no puede permanecer. La observación de Lincoln es tan cierta hoy como cuando la expresó por primera vez. La base de la democracia estadounidense es la cooperación. Lo que va a suceder después del martes no tiene nada que ver con esa descripción.

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