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El 'rey de la cerveza' vuela en clase económica, usa jeans y ama la presión

Carlos Brito, CEO de AB InBev, es considerado uno de los mejores negociadores en su sector y su estilo de dirección es enérgico y decidido, pues considera que “si quiere sacar lo mejor de las personas, tiene que presionarlas todo el tiempo”.
Bloomberg
14 octubre 2015 8:46 Última actualización 14 octubre 2015 9:16
Carlos Brito AB InBev (Bloomberg)

Carlos Brito dirige la cervecera belga-brasileña AB InBev, que esta semana adquirió a su rival SABMiller. (Bloomberg)

Carlos Brito dice que la compañía que dirige se parece a las botellas de cerveza que vende en un sentido importante: el contenido está bajo presión.

“Si quiere sacar lo mejor de las personas, tiene que presionarlas todo el tiempo”, declaró el titular brasileño de Anheuser-Busch InBev ante un aula llena de estudiantes en la Escuela de Graduados en Administración de Empresas de Stanford en 2010.

Brito, quien tiene 55 años y es el protegido del empresario Jorge Paulo Lemann, hizo justamente eso en la década que lleva a cargo del fabricante de Budweiser. Diseñó un estilo de conducción enérgico y decidido que generó márgenes de ganancia superiores a los de la industria y recibió elogios de analistas de bebidas y decanos de facultades de administración de empresas por igual. Bajo su gestión, el retorno para los accionistas fue casi el doble que el de sus pares.

Ahora, Brito –un millonario que usa jeans para ir a trabajar, evita tener oficina y prefiere volar en clase económica- se ha embarcado en su jugada más importante, un acuerdo por 106 mil millones de dólares para comprar la cervecera británica SABMiller. La oferta del martes, la cuarta después de un mes de escaramuzas, obtuvo la aprobación del directorio de SABMiller, que había rechazado propuestas anteriores.

Carlos Brito es uno de los negociadores más calculadores y esforzados que he tenido oportunidad de ver mientras obraba su magia en los negocios”, dijo por correo electrónico David “Bump” Williams, que dirige una consultora de la industria de las bebidas en Shelton, Connecticut. “Puede que no sea el tipo de persona con la cual uno iría a un partido de béisbol y compartiría una Budweiser pero, a la hora de hacer negocios, hay muy pocos que sean mejores que él”.

La movida, en parte, se vio impulsada por las presiones que siente el mismo Brito debido a que las ventas en mercados clave como los Estados Unidos y Brasil se están estancando. Las acciones de AB InBev cayeron 15 por ciento en los últimos seis meses. La fusión le daría a la empresa cervecera acceso a mercados de más rápido crecimiento en África, donde 65 millones de personas habrán llegado a la edad legal para beber en 2023.

Sin embargo, son los ejecutivos de SABMiller los que pronto experimentarán el estilo de alta presión que prefiere Brito. Pueden preguntarles a los gerentes de Anheuser-Busch de St. Louis… si es que encuentran alguno. Cuando InBev, la compañía de Brito, adquirió la famosa cervecera estadounidense en 2008, este despidió a unas  mil 400 personas, alrededor del 6 por ciento de la plantilla estadounidense. Los recortes le dieron a Brito la oportunidad de designar a ejecutivos más jóvenes y ambiciosos que adhirieron a su cultura de tener poco personal y concentrarse en los resultados.

“Ese primer estrato de gerentes partió el primer día” una vez cerrado el trato, les dijo a los estudiantes. “Fue muy bueno porque entonces ascendimos a otras personas, que dijeron: ‘Ahora esta es mi empresa’”.