Economía

Incendios en refinerías complican búsqueda de socios de Pemex

La búsqueda de Pemex de nuevos socios para renovar plantas en Tula, Salamanca y Salina Cruz ya era difícil por la condición de las viejas instalaciones, y ahora será más complicado tras los dos incendios del último año.
Bloomberg
16 junio 2017 12:8 Última actualización 16 junio 2017 12:9
Incendio refinería Salinas Cruz

Incendio refinería Salinas Cruz. (Quadratín)

Los incendios que han afectado a dos refinerías de Pemex en los últimos cuatro meses han ocurrido en un mal momento.

La iniciativa de la petrolera estatal mexicana de reclutar socios para ayudar a administrar sus instalaciones "ya era difícil de promover" debido a la condición de las plantas envejecidas, dijo por teléfono Tim Samples, profesor de derecho y analista de energía mexicana en la Universidad de Georgia en Athens. "Y se vuelve aún más difícil cuando la refinería para la cual estás tratando de encontrar un socio se está quemando en el fondo”.

El incendio en la refinería Salinas Cruz, la mayor de Pemex, comenzó el miércoles. El jueves se reactivó y finalmente fue apagado este viernes por la mañana. En tanto, al menos un trabajador murió en el incendio, que provocó el cierre durante dos días de la refinería con una capacidad de 330 mil barriles de crudo. El incidente siguió a una explosión en la planta de Salamanca a mediados de marzo que dejó ocho muertos.

Los problemas de las refinerías de Pemex son de larga data. La empresa, formalmente conocida como Petróleos Mexicanos, calcula que los problemas de mantenimiento y las ineficiencias han elevado las pérdidas anuales en sus refinerías a cerca de 100 mil millones de pesos (5 mil 500 millones de dólares), que se sumaron a la deuda de la compañía de casi 100 mil millones de dólares. Las seis refinerías de Pemex operan a sólo alrededor del 60 por ciento de su capacidad, procesando 948 mil barriles diarios de crudo en el primer trimestre del año.

El accidente en Salina Cruz, la única refinería de México en la región del Pacífico del país, amenaza los suministros de gasolina a lo largo de la costa occidental de México. A las 9 de la mañana del jueves, una fila de camiones cisterna vacíos esperaba en la carretera, frente a la planta que aún estaba en llamas, donde una espesa nube de humo gris se elevaba desde la zona de almacenamiento.

Un empleado de la refinería de Salina Cruz, quien pidió que su nombre no fuera mencionado porque no estaba autorizado a dar comentarios públicos, dijo que el accidente fue el peor que había visto en años de trabajo en la planta. El empleado dijo que estaba preocupado por la contaminación del fuego, ya que había ennegrecido la lluvia que caía sobre la planta el jueves, manchando la ropa y la piel.

Un portavoz de Pemex confirmó en un correo electrónico que la lluvia se ennegreció al atravesar el humo que ascendía de la planta.

Pemex contrató a Bank of America para ayudarlo a buscar empresas conjuntas para mejorar las operaciones y reconfigurar sus deterioradas refinerías. Desde que reveló esos planes a principios del año pasado, Pemex ha aplazado reiteradas veces la fecha prevista para el anuncio de un socio.

La empresa quiere asociarse con compañías privadas para renovar plantas en Tula, Salamanca y Salina Cruz, dijo Carlos Murrieta, director de Transformación Industrial, en una entrevista en noviembre pasado. Los proyectos incluyen la construcción de una nueva planta de coquización en Tula, su segunda refinería más grande.