Liliana Anaya, directora general de la Asociación Mexicana de Arrendadoras de vehículos (AMAVe) ha construido una trayectoria que no sólo destaca por sus resultados, sino por su capacidad de impulsar cambios estructurales en la movilidad y el transporte en México. Al frente de la asociación, su gestión se ha centrado en acelerar la transición hacia flotas más limpias, al tiempo que promueve una mayor participación femenina en la industria.
Desde su llegada ella ha tenido claro que la electromovilidad ya no es una promesa lejana, sino una realidad en marcha. Hoy, las empresas asociadas suman más de 13,800 vehículos híbridos y eléctricos, cifra que creció cerca de 38 por ciento en el último año. Este avance, explica, responde en gran medida al papel estratégico del arrendamiento vehicular como habilitador de nuevas tecnologías.
“El arrendamiento permite adoptar innovación sin asumir todos los riesgos en un entorno donde la tecnología y la infraestructura aún evolucionan”, señala. Sin embargo, advierte que la transición no depende únicamente de los vehículos, sino de un ecosistema integral que incluya infraestructura de carga, certeza jurídica e inversión tecnológica.
Liderar en un terreno desafiante
En sus palabras, encabezar una asociación en el sector automotriz y de movilidad ha sido una experiencia enriquecedora y retadora. Cuando asumió el cargo, hace nueva años, la presencia femenina en posiciones de liderazgo aún era limitada. Lejos de verlo como un obstáculo, lo convirtió en una oportunidad.
“Más que una barrera, lo asumí como un espacio para construir puentes y demostrar que el liderazgo no depende del género, sino de la capacidad de generar resultados”, afirma.
Bajo esa visión, ha impulsado iniciativas como el Foro de Mujeres AMAVe, enfocado en visibilizar talento femenino y fortalecer redes de colaboración. Para Anaya, el avance es claro: cada vez más mujeres participan en áreas estratégicas como innovación, sostenibilidad, tecnología y gestión de flotillas.
Una industria en transformación
Desde su perspectiva, el sector vive un cambio profundo: el paso de la propiedad al uso. Modelos como el arrendamiento, la renta y la gestión de flotas están redefiniendo la forma en que empresas y personas acceden a los vehículos.
A este cambio se suman tendencias como la electrificación, la digitalización y la creciente exigencia por la sostenibilidad. En ese contexto, el arrendamiento vehicular se posiciona como una herramienta clave para facilitar la renovación de flotas y la incorporación de nuevas tecnologías.
“El aprendizaje más importante es que esta transformación no depende de un solo actor. Requiere coordinación entre industria, autoridades y el sector privado”, subraya.
Equidad de género: avances y retos
Aunque reconoce avances importantes, Liliana Anaya es clara: aún persisten desafíos estructurales para las mujeres en la industria. El principal, dice, sigue siendo cultural, especialmente en áreas técnicas y de alta dirección.
No obstante, destaca que hoy las mujeres ya no se limitan a funciones administrativas. Su presencia crece en roles estratégicos y de toma de decisiones, lo que contribuye a generar nuevos referentes.
Desde la AMAVe, esta visión se materializa en iniciativas como el reconocimiento “Mujeres Líderes en el Arrendamiento”, que visibiliza contribuciones en áreas clave como innovación, sostenibilidad e impacto social.
“Lo que no se visibiliza, no se consolida”, enfatiza.
Movilidad con perspectiva de género
Para ella, uno de los grandes pendientes en el diseño de los sistemas de transporte es incorporar la realidad de las mujeres, cuyos patrones de movilidad suelen ser más complejos y multifuncionales.
Esto implica diseñar soluciones más flexibles, seguras e intermodales, donde se combinen distintas formas de desplazamiento. La seguridad, añade, debe ser un eje central, a través de infraestructura adecuada, tecnología y coordinación institucional.
“La movilidad no es sólo desplazarse; es poder hacerlo con tranquilidad”, apunta.
El futuro: tecnología, sostenibilidad y diversidad
En el contexto de la transición energética, la directora general de AMAVe ve en la movilidad eléctrica una oportunidad para mejorar la calidad del transporte, reducir emisiones y modernizar la gestión de flotas.
Pero también identifica un potencial clave: la generación de nuevas oportunidades profesionales. La electrificación y la digitalización están abriendo espacios en áreas como ingeniería, análisis de datos y sostenibilidad, donde la participación femenina puede crecer de forma significativa.
Hacia adelante, anticipa una adopción gradual pero constante de vehículos eléctricos, especialmente en flotillas corporativas. El reto será acompañar este proceso con infraestructura, políticas públicas e innovación.

El mensaje para las nuevas generaciones
Convencida de que la transformación del sector también será cultural, Liliana Anaya lanza un mensaje claro a las jóvenes interesadas en la industria:
“Estamos en un momento clave. La movilidad está cambiando rápidamente y necesita talento diverso. No vean este sector como un espacio limitado, sino como una oportunidad para innovar, transformar ciudades y construir el futuro”.
Con una visión estratégica y un enfoque incluyente, su liderazgo no sólo impulsa la movilidad sostenible en México, sino que abre camino para que más mujeres tomen el volante de una industria en evolución.




