Tal parece que la discusión principal en la Junta de Gobierno del Banco de México (Banxico) es si hay condiciones para hacer un recorte más en la tasa de referencia en alguna de las dos decisiones de política monetaria que faltan del año.
El banco central mexicano mantiene una pausa en el ciclo de bajas y, de acuerdo con la Encuesta Citi de Expectativas, la previsión del consenso de analistas es que la tasa se mantenga sin cambios en su nivel actual de 6.50 por ciento en lo que resta de 2026 e incluso en 2027.
Sin embargo, la balanza entre los cinco miembros de la Junta se inclina a que no haya una pausa prolongada y que, más bien, se evalúe la posibilidad de hacer un recorte en la tasa de interés, en lugar de considerar un endurecimiento monetario.
En la decisión de política monetaria anunciada el pasado 24 de septiembre, Banxico enfatizó en su comunicado dos mensajes principales:
“Dado que las condiciones macroeconómicas en México son distintas a las de Estados Unidos, la política monetaria no tendría que reaccionar de manera mecánica ante los ajustes previstos a la tasa de fondos federales”.
Su desacoplamiento de la Reserva Federal (Fed) estadounidense fue uno de los cambios más importantes en la guía prospectiva dentro del comunicado de Banxico.
El otro es el mensaje de que la Junta “tomará sus decisiones considerando la continuación del proceso desinflacionario y el comportamiento esperado de sus determinantes, incluyendo el traspaso del tipo de cambio a los precios del consumidor, las condiciones de holgura y las expectativas de inflación”.
Lo anterior, a la luz de la depreciación del peso mexicano frente al dólar, que sumó 9 por ciento entre el pasado 4 de septiembre y este viernes 9 de octubre.
Dicho cambio eliminó la frase de que, hacia adelante, “la Junta de Gobierno considera que será apropiado mantener la tasa de referencia en su nivel actual”, contenida en los comunicados de las tres decisiones anteriores a la de septiembre.
Al hacerlo, dejó la puerta abierta a futuros recortes, que no parecían inminentes o cercanos ante la decisión de la Fed de subir su tasa de interés en un cuarto de punto el mes pasado, en su primera alza desde 2023.
La sorpresa es que en la minuta de la decisión de política monetaria anunciada el pasado 24 de septiembre, en la que Banxico decidió por unanimidad mantener la tasa de referencia en 6.50 por ciento por tercera ocasión consecutiva, tres integrantes (“palomas”) de la Junta plantearon ampliar el desacople de la Fed con un recorte más este año.
Según la minuta de la decisión de septiembre, publicada el jueves pasado, un miembro de la Junta “estimó que, dada la evolución reciente de la inflación, y en la medida en que sus determinantes continúen apoyando el proceso desinflacionario, en las siguientes decisiones se podrá evaluar una disminución puntual en la tasa de referencia”.
Un integrante más “opinó que la Junta de Gobierno podría llegar a valorar la posibilidad de una disminución en la tasa de referencia si las condiciones lo permiten”.
Otro consideró que “existen elementos para discutir la conveniencia de realizar un ajuste fino a la baja de la tasa de referencia”. Precisó que “esto no representa una decisión anticipada, sino una discusión que se debe mantener abierta”.
Sin embargo, dos integrantes (“halcones”) de la Junta de Gobierno descartaron la posibilidad de un recorte.
Un miembro “estimó adecuado mantener la tasa de referencia sin cambio, al considerarlo pertinente para enfrentar los riesgos para la inflación”, que en su medición general previsiblemente se volverá a acercar al 4 por ciento anual en los próximos meses.
Manifestó también que, “dada la incertidumbre prevaleciente, hacia delante resultará importante evaluar con cuidado toda la información disponible, mantener un enfoque de cautela y vigilar que las expectativas de inflación permanezcan firmemente ancladas”.
Más determinante, otro integrante “subrayó que la postura monetaria debe mantenerse en los niveles actuales por un tiempo prolongado”.
El problema es que, al plantearse en Banxico una posible baja en la tasa de referencia mientras la Fed adopta una postura más restrictiva, la moneda nacional amplió su depreciación frente al dólar e incrementó el riesgo de un traspaso del tipo de cambio a los precios.