Contrapesos

Cuidado con las expectativas apresuradas

La economía mexicana aún enfrenta un panorama incierto para la demanda interna, particularmente en el consumo.

La economía mexicana está entre dos fuerzas divergentes. Lo interesante es que se trata de dos de los principales determinantes del crecimiento.

Mientras la inversión fija bruta (IFB) acumula una expansión de 1.7 por ciento anual al cierre de julio, el consumo privado pierde impulso, si bien está 2.1 por ciento por arriba de 2025.

Aunque el elemento que matiza su crecimiento es que ambos indicadores se benefician de una base de comparación débil el año pasado.

Se habla de señales o tendencias divergentes en la actividad interna por la evolución de la IFB, que permite conocer el comportamiento de la inversión en activos fijos, así como del consumo privado en el mercado interno.

La IFB en México inició el tercer trimestre del año en terreno positivo, pues en julio pasado se incrementó 1.4 por ciento a tasa mensual y avanzó por segundo mes consecutivo.

Por componente, la inversión en construcción se contrajo 1.5 por ciento mensual debido a la caída de 3.9 por ciento en los gastos de construcción no residencial; la realizada en maquinaria y equipo repuntó 4.5 por ciento, impulsada sobre todo por la inversión importada, que saltó 6.0 por ciento.

Pero aquí viene lo interesante, pues en su comparación anual, la inversión total creció 6.0 por ciento, hilando cuatro meses al alza y siendo su mayor ritmo de avance desde julio de 2024, según cifras del INEGI con ajuste estacional.

En su interior, la construcción incrementó 6.9 por ciento contra julio de 2025, favorecida por un crecimiento anual de 9.2 por ciento en la construcción residencial.

Por su parte, la adquisición de maquinaria y equipo de origen nacional e importado ascendió 4.9 por ciento anual, con lo que los gastos en este tipo de bienes ligaron cuatro meses en territorio positivo.

Desde la perspectiva del comprador, la inversión contratada por el sector privado se aceleró de 3.9 a 5.9 por ciento anual entre junio y julio, siendo la tasa más elevada en 30 meses.

En tanto, la inversión contratada por el sector público creció 6.9 por ciento anual, dejando ver una notoria desaceleración desde su repunte de 17.3 por ciento en junio, según los datos del INEGI.

La privada representa 85 por ciento de la inversión total y la pública, el restante 15 por ciento.

A diferencia de la inversión, el consumo privado tuvo un nulo crecimiento mensual en julio, luego de un retroceso de 0.5 por ciento en junio, con cifras ajustadas por estacionalidad.

En su interior, el consumo de bienes y servicios de origen nacional se contrajo 0.1 por ciento mensual, ligando dos meses a la baja, mientras que el gasto en bienes importados creció 1.4 por ciento.

En su comparación anual, el consumo privado aumentó 1.1 por ciento contra julio de 2025 y tuvo su menor crecimiento en los últimos 12 meses.

Se registró un avance de 1.0 por ciento en el gasto en bienes y servicios nacionales, en tanto que el realizado en bienes de origen importado subió 1.6 por ciento, aunque perdió ritmo por cuarto mes al hilo.

La recuperación no es homogénea, pues son evidentes los comportamientos diferenciados entre el gasto en bienes y servicios de origen nacional y la compra de bienes importados.

La apreciación del peso mexicano frente al dólar observada hasta antes de septiembre pasado favoreció el gasto en bienes de origen importado.

Es de esperar que la atonía del consumo de los hogares se prolongue el resto del año, en un entorno de bajo crecimiento del empleo formal en el país.

Las cifras dispares del INEGI sobre la inversión productiva y el consumo privado en julio marcan un punto de partida poco firme para el crecimiento de la actividad económica en el segundo semestre de 2026.

La economía mexicana aún enfrenta un panorama incierto para la demanda interna, particularmente en lo que respecta al consumo de los hogares.

El crecimiento de la actividad económica de México en julio fue sorpresivamente alto, de 3.3 por ciento anual, por lo que dio lugar a revisiones al alza en los pronósticos para todo el año de algunos analistas privados.

Pero ese resultado y otros como el salto de 6.0 por ciento en la inversión, que podrían generar expectativas apresuradas, no deben ser interpretados como un éxito en términos de la recuperación del país.

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