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Las 3 grandes disputas en el año 3 del T-MEC

A tres años del T-MEC, México es el primer proveedor de importaciones de Estados Unidos, recuerda Víctor Piz.

Hoy se cumplen tres años de la entrada en vigor del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, el T-MEC, que sustituyó al Tratado de Libre Comercio de América del Norte, el TLCAN de 1994.

El nuevo acuerdo no sólo modernizó las reglas para mejorar el comercio y la inversión en América del Norte, sino que apostó a profundizar la integración productiva y comercial al incluir nuevas disciplinas relacionadas con la economía digital, el medio ambiente, la transparencia y las relaciones laborales, entre otras.

México llega al tercer aniversario del T-MEC como el principal socio comercial de EU, por arriba de Canadá –el otro aliado en Norteamérica– y China en el primer cuatrimestre del año.

En el periodo enero-abril de 2023, el comercio bilateral ascendió a 259.5 mil millones de dólares, lo que representó 15.5 por ciento del intercambio de bienes de EU con el mundo.

México es el segundo mercado para las exportaciones estadounidenses después de Canadá, pero es el primer proveedor de las importaciones de EU, por delante de los canadienses y los chinos.

Nuestro país es el principal proveedor de EU en productos del sector agropecuario, electrónicos y vehículos.

El acuerdo comercial de Norteamérica, primero con el TLCAN y después con el T-MEC, ha sido sin lugar a dudas uno de los más potentes motores económicos en la región y, particularmente, en México.

El Tratado permitió hacer frente a las disrupciones en las cadenas de valor tras el impacto de la pandemia de COVID-19 y se constituyó en la herramienta más apropiada para impulsar la recuperación económica.

Gracias al T-MEC México creció 4.7 por ciento en 2021, después de la caída histórica del PIB de 8 por ciento en 2020, el primer año de la pandemia.

Si bien no fue suficiente, sentó las bases para empezar a cerrar la brecha respecto a los niveles de actividad económica anteriores a la pandemia.

El Tratado permitió al país incrementar y recuperar los niveles de exportación previos a la pandemia, e incluso romper récord, como en marzo de este año con 53 mil 584 millones de dólares mensuales.

La región de América del Norte no sólo está posicionada como el primer socio comercial para México, sino que en 2022 EU y Canadá realizaron más del 53 por ciento de la inversión extranjera directa en nuestro país.

Con el T-MEC se asegura que México se mantenga como un mercado atractivo para el comercio y la inversión, que también serán beneficiados por la coyuntura de relocalización de empresas, el nearshoring.

Pero no todo es miel sobre hojuelas, pues el Tratado llega a su tercer aniversario marcado por disputas comerciales entre los tres países.

Apenas en junio, EU y Canadá decidieron iniciar consultas de solución de controversias sobre la prohibición en México del uso de maíz biotecnológico, o transgénico, en tortillas o masa.

Al gobierno mexicano le cuestionan la falta de evidencia científica que respalde la prohibición del uso de maíz genéticamente modificado en alimentos destinados al consumo humano y animal.

En este tema le reclaman mantener una postura ideológica y no llevar un proceso basado en la ciencia y las reglas del T-MEC.

También le cuestionan la política energética, donde hay un proceso de solución de controversias aún sin resolver, pues las consultas solicitadas por EU y Canadá desde julio de 2022 están en ‘punto muerto’.

El gobierno mexicano invoca presuntas violaciones a la soberanía energética, pero la queja es por el cambio en las ‘reglas del juego’ y la restricción en los mercados de electricidad e hidrocarburos para favorecer a las empresas del Estado.

Ambos temas son sensibles para México y podrían derivar en sanciones comerciales si se escalan a un panel de controversias.

El otro tema de discordia es el fallo del panel arbitral sobre las reglas de origen para la industria automotriz, dado a conocer en enero pasado, que le da la razón a México y Canadá, pero que EU ha ignorado al no dar respuesta aún.

A tres años de la entrada en vigor del T-MEC, el balance es positivo, pero como lo señala el experto Antonio Ortiz-Mena, está opacado por el primer aniversario de las consultas en energía sin una solución completa, las consultas sobre las políticas de México en maíz y el incumplimiento de EU del fallo del panel arbitral sobre las reglas de origen automotrices después de seis meses.

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