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Aún no ha pasado lo peor de la inflación

Con todo respeto para el presidente López Obrador, pero hay diferencias en las presiones y dinámicas inflacionarias entre Estados Unidos y México.

Al iniciar la semana, el presidente López Obrador volvió a criticar a los medios de comunicación por no ‘destacar’ que la inflación en México es menor que en Estados Unidos.

“No olviden, porque con todo respeto, esto no aparece en El Financiero, tenemos un punto menos de inflación con relación a Estados Unidos, un punto menos. Y lo mismo, es menor la inflación en México que en Europa y como esto no aparece en los medios convencionales, ni en los periódicos, ni en la radio, ni en la televisión, lo tengo que decir aquí”, subrayó el mandatario en su conferencia matutina del lunes.

Veamos qué indican las cifras oficiales:

En mayo la inflación general en México registró una tasa anual de 7.65 por ciento, después de que en abril se posicionó en 7.68 por ciento, con lo que presentó una desaceleración marginal.

Pero en su medición quincenal, la inflación retomó su camino ascendente al pasar de 7.58 por ciento anual en la primera quincena de mayo a 7.72 por ciento en la segunda mitad del mes, su nivel más alto desde enero de 2001.

Mañana temprano el Inegi dará a conocer los datos del INPC correspondientes a la primera quincena de junio, lo que permitirá advertir si la inflación general ya alcanzó un máximo.

Por lo pronto, la Encuesta Citibanamex de Expectativas publicada ayer anticipa que, según el consenso de los analistas, la inflación general habría registrado una tasa anual de 7.70 por ciento en la primera mitad de este mes.

AMLO tiene razón cuando dice que “tenemos un punto menos de inflación con relación a Estados Unidos”.

Sí, pero sólo en la trayectoria de la inflación general.

En Estados Unidos, el Índice de Precios al Consumidor aumentó de 7.5 por ciento a tasa anual en enero a 8.6 por ciento en mayo, su nivel más alto desde diciembre de 1981.

Lo que refleja es un aumento en la inflación de alimentos –de 10.1 por ciento anual– y del componente subyacente, que se incrementó de 6.0 por ciento en enero a 6.5 por ciento en marzo.

Sin embargo, en abril disminuyó a 6.2 por ciento y en mayo regresó a 6.0 por ciento.

¿Qué pasa en México con la inflación subyacente, que excluye los precios más volátiles, como los agropecuarios y energéticos?

La inflación subyacente anual aumentó de 7.22 por ciento en abril a 7.28 por ciento en mayo, su nivel más alto desde diciembre de 2000.

El componente subyacente, que siempre es el mejor referente de la trayectoria inflacionaria, ha mantenido una tendencia al alza por año y medio, pues en mayo acumuló 18 incrementos mensuales consecutivos.

De manera que, cuando se compara el componente subyacente, en México tenemos un punto más de inflación con respecto a EU.

Con todo respeto para el presidente, pero hay diferencias en las presiones y dinámicas inflacionarias entre ambas economías.

La gobernadora del Banco de México, Victoria Rodríguez, estima que la inflación tanto general como subyacente tocará su pico en este trimestre y que en el próximo comenzará a descender.

Pero el hecho de que el componente subyacente muestre aún una clara tendencia al alza sugiere que todavía no se ha alcanzado el pico de inflación.

Ante el panorama inflacionario retador, Banxico seguirá incrementando su tasa de referencia, que ha venido acelerando el ritmo de ajuste en su ciclo de alzas.

Para la decisión de esta semana, un aumento de por lo menos tres cuartos de punto, en línea con la Reserva Federal de EU, está descontado por el mercado y los analistas.

De confirmarse el ‘apretón’ monetario mañana después del mediodía, la tasa de referencia en México se incrementará de 7.00 a 7.75 por ciento.

Para finales de 2022, los analistas encuestados por Citibanamex ahora anticipan una tasa de 9.5 por ciento, lo que sugiere que el ciclo de alzas está lejos de terminar.

Lo más crítico del choque inflacionario no ha pasado aún, pues los precios no dejan de subir en la economía global ni en la mexicana, donde la inflación está en su mayor nivel en dos décadas.

Mientras no haya factores que favorezcan una disminución de la inflación global, que seguirá alta durante más tiempo, difícilmente la de México se reducirá.

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