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Lo poco bueno dentro de lo malo

La pandemia de covid-19 y sus secuelas siguen cobrando factura. Destaca su papel en las presiones inflacionarias.

Concluye una semana con vasta información económica que pinta un mosaico de contrastes para México en la recta final del año.

Si se pone en la balanza de un lado lo bueno y del otro lo malo, el peso se inclinará hacia lo negativo.

La pandemia de covid-19 y sus secuelas siguen cobrando factura. Destaca su papel en las presiones inflacionarias, que más allá del debate sobre su transitoriedad, se convirtieron en un reto global y nacional cada vez más cuesta arriba.

A eso se suma el reciente repunte de la volatilidad en los mercados financieros ante la incertidumbre sobre la evolución de la pandemia por el surgimiento y la propagación de la variante ómicron del virus SARS-CoV-2.

Pero también hay datos positivos que vale la pena resaltar por su importancia en el contexto de la recuperación económica gradual y desigual del país.

Uno de ellos, que se conoció este viernes, es que, posterior a la pandemia, se han creado más de un millón 437 mil puestos de trabajo formales en México.

No sólo eso, sino que en noviembre se alcanzó un máximo histórico en el nivel de empleo formal, con 20 millones 933 mil asegurados en el IMSS, predominantemente trabajadores permanentes.

La cifra representa una adición anual de 881 mil plazas laborales o también un incremento de 4.4 por ciento respecto a noviembre de 2020.

Además, el nivel de empleo formal es ya superior en 129 mil personas al registrado en noviembre de 2019, cuando se alcanzó el último máximo histórico.

En noviembre pasado se generaron 165 mil empleos, lo que representa un récord para un undécimo mes de año desde que hay cifras disponibles.

La entrada en vigor de la reforma a la ley laboral que limita la subcontratación de personal a partir del 2 de septiembre, ha tenido un efecto favorable sobre el empleo formal en los últimos meses.

En su más reciente Informe Trimestral, el Banco de México apunta que la transición hacia la nueva regulación en materia de subcontratación laboral, “implicó una notoria reclasificación de plazas entre registros patronales, entre tipos de contrato (eventuales a permanentes) y entre sectores”.

Banxico considera que la importante reestructuración del mercado laboral asociada a la reforma del régimen de subcontratación, se ha visto acompañada por la creación de puestos de trabajo en el contexto de recuperación gradual de la actividad económica.

De acuerdo con el banco central, la recomposición de empleo se observó en todos los sectores, así como entre puestos permanentes y eventuales, lo que “podría implicar mejores condiciones laborales para algunos trabajadores”.

Sin embargo, “son inciertos” los efectos de mediano y largo plazo de la reforma sobre los costos, la eficiencia y productividad de las empresas, así como sobre la creación de empleo formal y los salarios de los trabajadores.

Otra lectura de los datos del IMSS arroja que en los 11 meses que van de 2021 se generaron un millón 159 mil puestos de trabajo formales.

Y si, para efectos de comparación, se elimina 2020 para no tomar en cuenta el ‘efecto pandemia’, la creación de empleo entre enero y noviembre de este año fue 60 por ciento superior a la del mismo periodo de 2019.

Aunque el empleo formal ya superó el pico alcanzado meses antes de la llegada de la pandemia, todavía hay un rezago casi tan grande como lo ganado contra 2020 al considerar a los que cada año buscan incorporarse al mercado laboral.

Los avances en el proceso de vacunación y la normalización de actividades deben contribuir a una mayor recuperación del mercado laboral.

Hasta esta semana en México se ha aplicado un total de 136.1 millones de dosis, con las que se ha vacunado a 79.7 millones de personas, de las cuales 65.8 millones ya cuentan con esquema completo.

Dicho de otro modo, la proporción de personas completamente vacunadas contra covid-19 en nuestro país es de 52.2 por ciento.

Lo que sigue sin ser explicado es por qué, cuando poco más de la mitad de la población en México cuenta con esquema completo de vacunación, hay 49.8 millones de dosis disponibles no aplicadas.

¿Dónde están? ¿Almacenadas, en tránsito a los centros de vacunación o perdidas?

Acumular vacunas es incongruente, por decir lo menos, cuando hay 46.3 millones de mexicanos que no han recibido ni una sola dosis.

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