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Soplan vientos de ‘estanflación’

Hay cierto temor a estar en la ruta de un escenario económico de ‘estanflación’, que implica un periodo de bajo crecimiento y alta inflación.

A finales de este mes se publicará la estimación oportuna del PIB al tercer trimestre de 2021, de acuerdo con información preliminar del Inegi.

Es muy probable que la economía mexicana haya registrado un crecimiento débil cercano a cero contra el segundo trimestre del año, según las previsiones de algunos analistas.

Así habría cerrado el periodo julio-septiembre la actividad económica en México, que sería el trimestre de más bajo o nulo crecimiento desde la recuperación iniciada un año antes.

El dato que se conocerá en dos semanas no tendrá grandes implicaciones para el crecimiento de todo 2021.

Se anticipa que el PIB presente un crecimiento de alrededor de 6.0 por ciento en este año, impulsado por el ‘rebote’ asociado, en gran medida, al efecto aritmético de la caída histórica de 8.3 por ciento en 2020.

Para 2022 se estima que la economía mexicana crecerá a la mitad, en torno a 3.0 por ciento anual, según las más recientes encuestas entre analistas.

De acuerdo con la edición de octubre de FocusEconomics, que levanta la opinión de 46 analistas, “se espera que la actividad económica (de México) se recupere en 2021, ya que una economía estadounidense fuerte ayuda a las remesas y las exportaciones, aunque una postura fiscal bastante estricta mantendrá a raya la demanda interna.

“Para el próximo año se prevé que el crecimiento se desacelere en línea con una economía estadounidense más débil”, agrega la publicación especializada sobre Latinoamérica.

Sin embargo, advierte FocusEconomics, “un entorno empresarial incierto, en medio de los intentos del presidente (López Obrador) de aumentar el papel del Estado en el sector energético, es un riesgo clave para las perspectivas” de crecimiento.

“Si se aprueba, la reforma podría dañar la confianza empresarial y frenar la inversión privada en el sector eléctrico, aunque la falta de una ‘supermayoría’ del presidente en el Congreso significa que la aprobación de la nueva ley aún está en duda”, apunta.

Justo cuando los indicadores oportunos del tercer trimestre del año apuntan a un menor crecimiento de la economía, en septiembre la inflación general anual fue de 6.0 por ciento, mientras que la subyacente fue de 4.9 por ciento, la más alta desde agosto de 2017.

La inflación subyacente, que refleja de mejor manera las presiones inflacionarias, ligó diez meses al alza y siete por arriba de 4 por ciento anual.

La inflación en el país, que se ha visto presionada por los precios de las mercancías alimenticias y los energéticos, se ha mantenido durante varios meses por encima del objetivo de 3.0 por ciento del Banco de México.

Mientras las cotizaciones de los alimentos se incrementaron 6.9 por ciento anual en septiembre, el precio promedio del gas doméstico LP volvió a subir en ese mes y aumentó 19.2 por ciento anual, tres veces más que la inflación general.

Los panelistas encuestados por FocusEconomics estiman que la inflación finalizará 2021 en 6.0 por ciento, aunque algunos analistas prevén que cerrará en 6.6 por ciento, como Banco Base y Credit Suisse, incluso en 6.7 por ciento, como lo espera Actinver.

Esa es la razón por la que el consenso apuesta a que la tasa de referencia continúe subiendo en el futuro a medida que Banxico siga dando prioridad al control de la inflación.

Hay cierto temor a estar en la ruta de un escenario económico de ‘estanflación’, que implica un periodo de bajo crecimiento y alta inflación.

Pero aún no se puede hablar de estanflación en la economía mexicana con un crecimiento de 6.0 por ciento en este año y con pronósticos de 3.0 por ciento para 2022.

La preocupación no es sólo sobre México, pues se advierte de una posible estanflación en la economía mundial ante la persistente inflación en varios países, incluido Estados Unidos.

Los riesgos para el crecimiento global están sesgados a la baja y para la inflación, al alza.

Justo por eso el FMI planteó ayer que la política monetaria de los bancos centrales deberá “caminar una delgada línea” entre controlar la inflación y apoyar la recuperación económica.

La alerta de estanflación que acecha ya está aquí. ¿Peligro inminente?

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