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Desgaste entre Banxico y Hacienda por los DEG

Si bien el diálogo propuesto por Hacienda es muy útil y necesario, el Banco Central está impedido de ‘prestar’ o ‘donar’ dólares de las reservas al gobierno para pagar deuda de manera anticipada.

La nueva asignación de Derechos Especiales de Giro (DEG) por parte del Fondo Monetario Internacional para complementar las reservas internacionales del Banco de México ha abierto un intenso debate sobre su distribución.

La posibilidad de que la Secretaría de Hacienda destine los recursos de los DEG –equivalentes inicialmente a 12 mil 117 millones de dólares– para realizar pagos anticipados de deuda externa, ya causó un desgaste innecesario en la relación entre la instituciones responsables de las políticas monetaria y fiscal, que son los dos pilares de la estabilidad económica del país.

Esa bolsa para México forma parte de una histórica asignación general de DEG por un monto de 650 mil millones de dólares, aprobada por la junta de gobernadores del FMI el 2 de agosto y que entró en vigor el día 23, con el fin de apuntalar la liquidez mundial.

Desde que se anunció la canalización de DEG a México por el equivalente a más de 12 mil millones de dólares, el presidente López Obrador dijo que su gobierno iba a utilizar los recursos del FMI para pagar deuda externa por anticipado, aunque después reveló que eso se lo propuso su secretario de Hacienda, Rogelio Ramírez.

Sobre lo dicho por AMLO, Gerardo Esquivel, subgobernador de Banxico, escribió en Twitter que “los DEG no son una moneda, son un activo de reserva internacional. En México, por mandato de ley, los activos de reserva internacional no se pueden usar para pagar deuda”.

La reacción de AMLO fue en el sentido de que “eso que se atesora en el Banco de México es dinero del pueblo y de la nación”, además de que criticó a Esquivel por decir que “no se puede (hacer) lo que plantea el presidente”.

Cuando la asignación general del FMI se hizo efectiva el 23 de agosto, Banxico aclaró que la tenencia de DEG forma parte de la reserva de activos internacionales y que su uso está determinado por su ley:

Legalmente, “una de las operaciones permitidas con la reserva de activos internacionales consiste en que el gobierno federal, a través de operaciones cambiarias con el Banco de México, pueda contar con moneda extranjera para cumplir con sus obligaciones en divisas. De esta manera, la Tesorería de la Federación puede comprar o vender divisas con el Banco de México con recursos del propio gobierno federal a precios de mercado”.

El pasado fin de semana, Hacienda informó que “dialogará con Banxico en términos normativos para que el gobierno de México aproveche estos recursos para pagar deuda con tasas de interés altas”.

Sostuvo que agregar recursos a las reservas, cuyo nivel ya ‘es alto’, implica un ‘costo’ financiero, pero para Banxico la operación con el FMI no tiene impacto en su resultado, pues incrementa en idéntica cantidad tanto el activo como el pasivo del banco.

Si bien el diálogo propuesto por Hacienda es muy útil y necesario, el Banco Central está impedido de ‘prestar’ o ‘donar’ dólares de las reservas al gobierno para pagar anticipadamente deuda, además de que, por mandato constitucional, ninguna autoridad, trátese de quien se trate, podrá ordenarle conceder financiamiento.

No es la primera vez que el gobierno federal busca ‘aprovechar’ los recursos de las reservas para pagar deuda y lograr un ahorro en su costo.

En agosto de 2006, justo hace 15 años, las reservas internacionales disminuyeron en 11 mil 440 millones de dólares debido, principalmente, a la operación de compra de 12 mil 451 millones de dólares por parte de Hacienda para realizar pagos anticipados de deuda externa.

Para obtener los recursos, el gobierno tuvo que colocar Bondes D en el mercado local de deuda por 135 mil millones de pesos, mientras que, en una operación simultánea, Banxico retiró de circulación Bonos de Regulación Monetaria por un monto equivalente.

Con la operación que se pretende realizar ahora para cancelar deuda, tendría que hacerse algo similar reflejado en una reducción de las reservas, pero también en una disminución del activo y pasivo del balance de Banxico.

El mensaje más importante es que a las reservas no se les puede considerar recursos del gobierno, que, sin embargo, por conducto de la Tesorería de la Federación, puede comprar dólares a Banxico para pagar deuda externa.

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