Dinero, Fondos y Valores

Se forma la ‘tormenta perfecta’ sobre México

Víctor Piz señala que ahora mismo podría estarse formando una “tormenta perfecta” en México no sólo porque la inflación se resiste a disminuir, sino porque la pandemia se recrudece.

Hace más de ocho años, siendo gobernador del Banco de México, Agustín Carstens alertó de una “tormenta perfecta” en la economía mundial como resultado de flujos masivos de capital hacia algunos mercados emergentes, que podrían dar lugar a “burbujas” en los precios de los activos.

El problema en ese entonces es que luego había que enfrentar una reversión de los flujos a medida que las principales economías avanzadas comenzaran a abandonar sus posturas monetarias acomodaticias.

Ahora en 2021, en razón de la crisis económica causada por la pandemia, los bancos centrales de las principales economías avanzadas mantienen posturas monetarias acomodaticias y así seguirán, por lo menos hasta que la inflación alcance sus metas.

Sin embargo, algunos de esos bancos centrales podrían subir sus tasas de interés de referencia antes de lo anticipado debido a que la inflación global continúa aumentando, fenómeno del que México no es ajeno.

Retomando la analogía de Carstens, ahora mismo podría estarse formando una “tormenta perfecta” en México no sólo porque la inflación se resiste a disminuir y muestra un estancamiento en niveles elevados, sino porque la pandemia se recrudece en su tercera ola en el país.

En la primera mitad de julio, la inflación anual se ubicó en 5.8 por ciento, con lo que superó, por novena quincena consecutiva, el umbral de 4 por ciento, que es el límite superior del intervalo establecido por el Banco de México en torno a la meta inflacionaria de 3 por ciento.

La presión inflacionaria es generalizada y abarca sus dos componentes, pero el que más había presionado la inflación es el no subyacente, que incluye los precios más volátiles y que en la primera quincena de julio se situó en 9.2 por ciento anual.

Ahora el que la está presionando más es la inflación subyacente, que excluye los precios más volátiles, como los agropecuarios, los energéticos y las tarifas autorizadas por el gobierno, que se colocó en 4.6 por ciento anual, el nivel más alto desde finales de 2017.

La inflación subyacente se considera el componente medular del Índice Nacional de Precios al Consumidor, pues refleja de mejor manera las presiones inflacionarias en la economía mexicana.

La alerta lanzada por Carstens fue en el marco de un discurso ante la autoridad monetaria de Singapur en febrero de 2013, cuando la inflación en México estaba en 3.6 por ciento anual y la tasa de referencia de Banxico en 4.5 por ciento.

Ocho años después, en julio de 2021, la inflación es 1.6 veces superior y la tasa de referencia está en 4.25 por ciento, pero la amplia mayoría de los analistas cree que aumentará a 4.5 por ciento en la próxima reunión de Banxico en agosto.

‘Apretar’ la tasa puede contribuir a reducir las presiones inflacionarias, pero también a ralentizar la reactivación de la economía, en medio de una crisis que aún no termina.

Al ‘rebrote’ de inflación en el país se suma el recrudecimiento de la pandemia registrado desde el mes pasado, reflejado en el incremento de los casos diarios de Covid-19, cuya trayectoria apunta a los máximos observados durante la segunda ola en enero.

La velocidad de propagación de los contagios está asociada a la continua aparición de variantes del virus SARS-CoV-2, incluida delta, que no sólo complican el control de la pandemia, sino que ponen en riesgo la recuperación económica.

Ayer se anunció que, a partir de la próxima semana, regresan a semáforo naranja –el riesgo alto– la Ciudad de México y el Estado de México, donde se reducirán los aforos en la mayoría de las actividades hasta un máximo de 50 por ciento.

Si bien ya no habrá un cierre absoluto de actividades económicas y sociales, según lo que determinaron las autoridades federales de Salud, serán inevitables las afectaciones en la economía por la adopción de medidas restrictivas para contener la pandemia.

Por si algo faltara, persisten los retrasos en la aplicación de las vacunas, pues aun cuando el jueves se alcanzó un récord en la vacunación al ser aplicadas cerca de 1.4 millones de dosis en una jornada, aún hay más de 19 millones sin suministrar.

Hay razones de sobra para pensar que está formándose una ‘tormenta perfecta’ sobre México. La duda es si hay instrumentos para navegar en la tempestad o si la brújula está perdida.

COLUMNAS ANTERIORES

‘Lehman Brothers 2.0’: ¿viene un nuevo 2008?
AMLO y su exceso de ‘conservadurismo’ fiscal

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.